Todavía no tenemos máquinas del tiempo para predecir el futuro. Mientras tanto, lo que sí tenemos son modelos estadísticos que nos permiten simular escenarios, los cuales, a su vez, nos ayudan a planear y prevenir.
Eso es lo que Roberto Ponce, profesor-investigador de la Escuela de Gobierno y Transformación Pública (EGobiernoyTP) del Tec de Monterrey y líder del proyecto en el Centro para el Futuro de las Ciudades, está haciendo en Mexicali junto a sus colegas. Ahí, se están encargando de generar modelos computacionales para imaginar el futuro de esta ciudad fronteriza.

¿Qué es el urbanismo computacional?
Este tipo de cálculos estadísticos se usa desde hace años para elaborar pronósticos climáticos o, en campos como la geografía, para modelar el comportamiento de fenómenos como erupciones volcánicas y definir las rutas de evacuación más adecuadas. Pero en México, el uso de estos modelos para la planeación de las ciudades es relativamente nuevo.
A diferencia del urbanismo tradicional, el urbanismo computacional utiliza múltiples datos cuantitativos para modelar escenarios futuros. Así, antes de construir, por ejemplo, una unidad habitacional, puedes predecir —con cierto grado de incertidumbre— qué tan exitoso será el proyecto.
Para Ponce, estas herramientas son de especial relevancia debido a la dimensión de las urbes que habitamos:
“Las ciudades son sistemas más complejos. Desde el transporte. Antes tú ibas de tu casa al trabajo en el centro y ya. Ahora las personas tenemos que hacer viajes más complejos. Vivimos en un sistema de transporte multimodal, en el que hay desde bicicletas compartidas, Uber, taxi. En temas de vivienda también, antes todo el mundo vivía en el centro y ahora hay toda una variedad de ciudades policéntricas”, explica el politólogo.

Ciudad Borde: el modelo que analiza el futuro de Mexicali
Los esfuerzos del Centro para el Futuro de las Ciudades empezaron en Monterrey con el proyecto Ciudad Finita, donde alertan de los recursos limitados de la metrópoli. Ahora, este mismo equipo está trabajando en Mexicali gracias al interés de la iniciativa privada de esta urbe.
Lo primero que decidieron hacer fue una herramienta que les ayudara a explicar cuáles eran los problemas de planeación en Mexicali. Para esto, crearon la plataforma Ciudad Borde, con un conjunto de datos históricos sobre por qué esta metrópoli es como es. Por ejemplo, cómo fue que surgió esa frontera invisible que divide al oriente de escasos recursos del poniente con mayor poder adquisitivo.
Además, Ciudad Borde incluye un conjunto de mapas y visualizaciones donde quedan en evidencia problemas como el desplazamiento de la vivienda a las orillas de la ciudad, dejando el centro deshabitado. Por otro lado, en temas de movilidad, encontraron que solo entre el 6 y 7% de los traslados al interior de la urbe se hacen en transporte público. En cuanto a medio ambiente, encontraron temperaturas elevadas, una calidad del aire deficiente y apenas 2.4 metros cuadrados de áreas verdes por persona, muy por debajo de los 9 metros cuadrados recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Para realizar este diagnóstico, el equipo combinó múltiples fuentes de datos públicos y privados. Por ejemplo, para contar el número de árboles en Mexicali, descargaron imágenes de Google Street View dentro de la ciudad y, con ayuda de un algoritmo, fueron identificando dónde había áreas verdes.
Por otro lado, para identificar los traslados de las personas, usaron la localización de los teléfonos celulares de los cachanillas. Estos datos son comercializados por empresas como Echo Analytics y Veraset para fines de marketing, pero que fueron utilizados por Ponce y su equipo para su investigación.
Simular para decidir: vivienda asequible y repoblamiento
Además de crear Ciudad Borde para ayudar a difundir los problemas a los que se enfrentan los habitantes de Mexicali, decidieron elaborar una propuesta de cómo resolver algunos de estos dilemas.
A partir de variables como el número y tamaño de lotes desocupados, realizaron simulaciones para identificar dónde sería más viable crear un programa de vivienda asequible que repoblara el centro. Ponce explica que esta estrategia de regresar a las personas a esta zona es importante, puesto que es en esa área que se encuentra la mayor cantidad de infraestructura que permite una vida digna, como el agua y el drenaje.
Lo que encontraron es que un corredor que empiece en Pueblo Nuevo con la Avenida Álvaro Obregón sería el lugar idóneo para un proyecto de este estilo.
“Para la administración municipal era muy importante la zona de Pueblo Nuevo, más marginada. Y también la idea de conectarlas en un mismo proyecto es un poco romper esta historia de que Mexicali es una ciudad partida en dos: oriente y poniente”, explica Ponce.
Aunque el investigador admite que todavía hacen falta varios años de esfuerzo y recursos para concretar ese proyecto, considera un progreso que se estén sentando las bases con un proyecto piloto coordinado por su equipo, y modificando las regulaciones de la zona de tal forma que la idea sea viable.
Imaginar el futuro con datos y participación ciudadana
Mientras llegan las máquinas del tiempo, el trabajo de Ponce y su equipo ya permite modelar —con datos— un futuro distinto para Mexicali.
En el último capítulo de Ciudad Borde, al menos 1,500 participantes expresaron cómo creen que debería ser su ciudad. Ahí, lo que más abunda es deseo de más áreas verdes y seguridad. En esa misma sección, hay un mapa de cómo se vería esta urbe fronteriza si hubiera siete metros cuadrados de vegetación por persona.
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