La educación superior en América Latina enfrenta grandes desafíos, como la creciente desconexión entre la formación de profesionales y las necesidades del mundo laboral, así como investigaciones que no están logrando generar impacto en las comunidades.
Para atender estos y otros retos, el Institute for the Future of Education (IFE) del Grupo Educativo Tecnológico de Monterrey presentó dos iniciativas insignia o BBI (en inglés, Big Bold Initiatives) que buscan transformar la educación y el desarrollo laboral en la región.
Se trata de la BBI #1: El futuro de las universidades y la BBI #2: Ecosistemas de habilidades, presentadas durante el IFE Conference 2026 por Michael Fung, director ejecutivo del IFE, y José Escamilla, director asociado del Instituto.
“Estas dos iniciativas promueven una visión compartida de sistemas educativos y de desarrollo de habilidades más flexibles, inclusivos y estrechamente conectados con las necesidades sociales y económicas”, señaló Fung, quien agregó que ya se ha comenzado a trabajar en ellas mediante investigaciones relacionadas con estos temas, así como publicaciones e informes elaborados por el IFE.
Entre los planes inmediatos del Instituto están trabajar con grupos de universidades e identificar ecosistemas de habilidades en la región con los que se pueda colaborar, añadió el director.
Preparar a las universidades para el mañana
La BBI #1: El futuro de las universidades se enfoca en la transformación de estas instituciones hacia una educación de mayor calidad, cobertura, acceso y eficiencia, comentó Escamilla. El objetivo es hacer que las universidades sean socialmente relevantes, que tengan la capacidad de responder a cambios tecnológicos, económicos y demográficos acelerados.
Esta iniciativa está conformada por cinco elementos que son:
- Un modelo de madurez
Este modelo permite evaluar el estado actual de las instituciones con base en ocho dimensiones, identificar brechas y definir las rutas hacia una transformación. Entre ellas hay dimensiones orientadas hacia el futuro, como un modelo educativo sustentado en evidencia, investigación e impacto en la comunidad y acceso inclusivo y desarrollo holístico del estudiante; además, dimensiones habilitadoras como gobernanza institucional y sostenibilidad financiera, y desarrollo y apoyo del personal docente y administrativo.
- Evaluación en cuatro niveles
Se trata de una evaluación que permite clasificar las instituciones según su grado de madurez, a fin de priorizar acciones de transformación. Con base en cuatro niveles de madurez de las ocho dimensiones y 24 subdimensiones, las instituciones podrán comparar sus resultados de manera anónima con otras universidades.
- Un playbook
Se trata de una guía de casos prácticos relacionados con las dimensiones clave como modelos educativos, gobernanza y transformación digital, entre otros.
- Un acompañamiento entre pares
Consiste en un acompañamiento que permite aprender de otras experiencias y adoptar los diferentes modelos a contextos locales. A través de una red de transformación universitaria, en la que las instituciones podrán avanzar de manera colaborativa.
- Una hoja de ruta
Se trata de un mapeo de los pasos que las instituciones deben seguir desde su estado actual hacia los modelos que se hayan definido hacia el futuro. Al definir su ruta, las universidades podrán decidir en qué dimensiones desean enfocarse para mejorar.
En esta iniciativa, el IFE participa como socio estratégico y facilitador neutral, con el objetivo de apoyar la adopción, el aprendizaje y la mejora continua de las instituciones y los ecosistemas educativos, por ejemplo, al reunir diversos actores y socios estratégicos como agencias gubernamentales, redes universitarias y organismos fondeadores.
“Esto no es una acreditación de universidades. Esto es un modelo para sentarnos a reflexionar sobre el futuro de las universidades”, dijo Escamilla. “La meta que nos hemos planteado para 2035 es tener 1,000 universidades que lo usen como referente estratégico”.
Un ecosistema de habilidades para las industrias
La BBI #2: Ecosistemas de habilidades busca hacer frente a la crisis en el mercado laboral latinoamericano, donde existen brechas entre las necesidades de las industrias y la oferta de los sistemas educativos. A través de esta iniciativa, el IFE busca fortalecer el ecosistema de aprendizaje a lo largo de la vida e impulsar la empleabilidad a través de la vinculación con actores como el gobierno y clústeres industriales.
Esta iniciativa está conformada por cuatro ejes que son:
- Modelo de capacidades del ecosistema
Este modelo está basado en ocho dimensiones, como desarrollar la oferta de habilidades, diseñar las trayectorias de aprendizaje flexibles y personalizadas, definir prioridades de desarrollo económico y mejorar la conexión del talento con el empleo, así como diseñar intervenciones para la inclusión e implementar un sistema de credencialización de habilidades, entre otras.
- Evaluación del nivel de capacidad
A través de este análisis, se busca medir el grado de desarrollo de las capacidades del ecosistema para orientar acciones de fortalecimiento sistémico. Esta evaluación de las ocho dimensiones se realiza con base en cuatro niveles, con rúbricas y subdimensiones para medir su madurez.
- Recursos de apoyo
Son herramientas prácticas, casos de estudio y mecanismos de aprendizaje entre pares como clústeres industriales y otros actores del ecosistema.
- Hoja de ruta
Una guía flexible y adaptable que puede implementarse en distintos contextos. “Esto también permite sentarnos a hacer una evaluación conjunta y, a partir de ahí, plantear de dónde estamos; con las intenciones y los recursos que tenemos, definir hacia dónde queremos ir y cómo queremos avanzar en el desarrollo de estas capacidades”, dijo Escamilla.
Impacto esperado y próximos pasos
Fung expresó que las habilidades que hoy exige el mundo laboral están cambiando rápidamente debido a la tecnología, la inteligencia artificial (IA) y la transformación de las industrias y la cadena de suministro.
Por ello, esta iniciativa contempla la creación de taxonomías de habilidades por sector; por ejemplo, en México ya se hizo una para el sector automotor, donde a partir del análisis de ofertas laborales y entrevistas con empresas se identificó qué empleos existen, así como las habilidades que requieren y los cambios que podrían sufrir hacia el futuro para promover la adquisición de nuevas competencias.
“Si los responsables de políticas públicas pueden identificar claramente cuáles son los sectores prioritarios, entonces construiremos la taxonomía de habilidades para entender cuál es el panorama actual, cómo evolucionará y dónde están las brechas”, agregó Fung.
El objetivo de esta iniciativa para la próxima década es impactar a 10 millones de trabajadores y aprendices, y que 500 mil empleadores adopten prácticas basadas en habilidades.
Ambas iniciativas ya cuentan con avances en el desarrollo de sus respectivos modelos, a partir de investigaciones relacionadas con estos temas, así como publicaciones e informes del propio instituto, afirmó el director ejecutivo del IFE.
“Los planes inmediatos para el próximo año son desarrollar plenamente esas herramientas y empezar a trabajar con grupos de universidades e identificar un par de ecosistemas de habilidades en la región en los que podamos trabajar”, dijo Fung. “Las etapas iniciales serán más desafiantes. Pero una vez que hayamos establecido un modelo de trabajo, esperamos poder escalarlo mucho más rápido a un grupo mucho más amplio de instituciones y regiones”.
¿Te interesó esta historia? ¿Quieres publicarla? Contacta a nuestra editora de contenidos para conocer más: marianaleonm@tec.mx.











