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El uso de pantallas se asociaría con 20% de los casos de depresión en jóvenes

Un metaanálisis de The Lancet aborda la importancia de que las plataformas digitales se involucren por el bienestar de las infancias.
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Australia fue de los primeros países en poner restricciones en plataformas para menores de edad, sin embargo, un análisis considera que la medida ha sido insuficiente. (Imagen: Getty Images)

Un análisis publicado en The Lancet estima que aproximadamente el 20% de los casos de depresión y el 15% de los casos de obesidad entre menores de 25 años podrían estar asociados con pasar más de dos horas diarias frente a pantallas.

“Estas aproximaciones probablemente subestiman las consecuencias a largo plazo a lo largo de la vida, especialmente en el caso de la obesidad, que contribuye a la aparición posterior de enfermedades en la edad adulta”, añade el estudio publicado en octubre de 2026.

Los investigadores combinaron resultados de estudios previos sobre el uso de medios digitales con datos de 49 países. Al respecto, consideraron que la gobernanza de las tecnologías digitales, “es uno de los desafíos que definirán la salud pública del siglo XXI”.

Entre las asociaciones reportadas se encontraban una peor salud mental y un menor bienestar, emociones negativas y problemas de conducta, soledad, peor calidad de vida, problemas de sueño, menor actividad física, obesidad, autolesiones e ideación suicida.

Los riesgos variaban según la etapa del desarrollo, el contenido, el contexto y el patrón de uso, las circunstancias individuales y el diseño de las plataformas.

Resultados adversos en salud mental, física y desarrollo social

Los investigadores están al tanto que los niños y adolescentes crecen en “un mundo híbrido” en el que los medios digitales se han convertido en parte de la infraestructura de la vida cotidiana, aunque es un determinante estructural de su salud.

En 121 revisiones que abarcaron a casi nueve millones de niños, adolescentes y jóvenes, el 71% de los hallazgos sobre niños de 0 a 10 años y el 80% de los correspondientes a adolescentes de 10 a 24 años fueron desfavorables.

Más del 90% de menores usan medios digitales

En 38 países que forman parte de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), se estima que el 93% de los niños ya utiliza medios digitales a los 10 años.

Actualmente, los niños suelen tener su primer contacto con dispositivos digitales cuando aún son bebés. Las encuestas nacionales muestran niveles elevados de uso de medios digitales entre los niños de 3 a 10 años, con un rápido aumento en la posesión de teléfonos inteligentes alrededor de los 10–11 años.

En otra comparación que revisaron de entre 57 países, solo alrededor de una tercera parte de los niños y adolescentes de 5 a 17 años cumplía con los límites recomendados de tiempo recreativo frente a pantallas —dos horas diarias o menos—, lo que indica que el uso elevado de pantallas es común en todo el mundo.

En los países de ingresos altos y medios, los adolescentes de 15 años pasan, en promedio, el 30% del día entre semana y el 23% del día los fines de semana utilizando dispositivos digitales para aprender y entretenerse.

Límite de tiempo en pantalla y menor sedentarismo

De acuerdo con otro estudio de Singapur, se encontró que un mayor tiempo frente a pantallas a los 2–3 años, tanto total como por tipo de dispositivo, se asociaba con una mayor proporción del tiempo dedicada a conductas sedentarias y una menor actividad física de intensidad moderada a vigorosa y ligera a los 5.5 años.

Por otro lado, que el tiempo de pantallas además se traslade a las horas dedicadas al sueño en los menores, podría implicar un mayor riesgo socioemocional, según explica Arturo Sirgo, director nacional del programa de psicología clínica y de la salud de la Escuela de Medicina y Ciencias de la Salud del Tecnológico de Monterrey.

“Si no tenemos esa calidad de sueño, pues lo que acaba ocurriendo es que me enfrento con menos energía y con menos recursos al día a día y eso puede provocar menor tolerancia, más frustración, lo cual me lleva más ansiedad, más irritabilidad”, dice en entrevista para TecScience.

Revisar el tipo de contenido

Además del tiempo y el horario destinado en el día al uso de las pantallas, Sirgo también sugiere revisar el tipo de contenido que los menores miran en los dispositivos, considerando que hay muy pocos contenidos curados para edades menores a cinco años.

“Una de las cosas que más preocupan son los videos o los videos cortos de plataformas como Instagram, TikTok o YouTube Shorts. Son videos muy cortos que lo que hacen es que van atacando la atención enfocada de los niños, donde cada 2 segundos se cambia el estímulo.”

¿Cómo identificar un uso problemático de pantallas?

El metanálisis de The Lancet explica que actualmente no hay un consenso de qué implica tener un uso problemático de dispositivos.

Sin embargo, retoman los estudios que se centra en la frecuencia o la duración de uso, mientras que otros ponen el énfasis en la afectación del funcionamiento cotidiano, como el rendimiento académico o de las relaciones.

“El hecho de no realizar actividades alternativas a la pantalla también puede ser un signo de preocupación; la pérdida de interés en otras actividades que no sea el uso de pantalla y sobre todo, es la reacción cuando se le quita el estímulo de la pantalla. ¿Qué pasa cuando se quita la pantalla?”, analiza Sirgo.

El metanálisis destacó los resultados de salud en niños y adolescentes, al ser una población especialmente vulnerable: atraviesan un rápido desarrollo neurobiológico; la exposición comienza a edades tempranas y puede tener efectos acumulativos a lo largo de la vida; y tienen un control limitado sobre los sistemas que los afectan.

La corresponsabilidad entre cuidadores, las políticas y empresas

Arturo Sirgo recomienda también que mientras los menores observen pantallas, haya supervisión de cuidados primarios. Es decir, que la pantalla no sustituya esta atención de los tutores.

“Los principales guardianes del bienestar de niños, niñas y adolescentes son los cuidadores primarios, sin embargo, hay una corresponsabilidad tanto de los fabricantes y empresas, pero también desde la política pública.”

El metaanálisis señala que, durante mucho tiempo se ha permitido que las empresas de medios digitales se autorregulen, lo que ha dado lugar a décadas de escasa rendición de cuentas. Además que debido a la influencia de las empresas, se dificulta la aplicación efectiva de las medidas de protección.

La serie de papers analizó el caso de Australia, que en diciembre de 2025, estableció las primeras restricciones de edad del mundo para las redes sociales.

Facebook, TikTok, Instagram y Snapchat debían adoptar medidas para impedir que los menores de 16 años crearan o mantuvieran cuentas. Sin embargo, una investigación muestra que, hasta ahora, la prohibición ha tenido poco efecto sobre el uso de redes sociales entre los menores de esa edad.

En México el 3 de noviembre entra en vigor la regulación del uso de celulares en escuelas de educación básica.

Los investigadores consideran que las regulaciones también debe abordar los diseños adictivos, la publicidad dirigida, la extracción de datos y los incentivos comerciales que corresponden a las empresas de las plataformas.


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