Guillermo Torre necesita estar en silencio por lo menos una vez al año. Ya sea en las montañas de California, en el cañón de Colorado, el rector de TecSalud se toma unos días al año para escaparse a la naturaleza. Ahí, dice, es donde encuentra la paz mental que requiere para motivarse.
“En mi vida cotidiana no me doy muchas oportunidades de vivir esos momentos”, agrega el cardiólogo. “Entonces, para mí, es un momento de reflexión, de paz y de reencontrarme con ideas y principios de hacia dónde quiero llevar mi vida.”
En 1985 fue parte de la primera generación de graduados de la Escuela de Medicina y Ciencias de la Salud del Tecnológico de Monterrey. Más de cuatro décadas después, es rector de TecSalud y especialista en cardiología en el Hospital Zambrano-Hellion, reconocido entre los mejores hospitales en rankings nacionales e internacionales, incluida la especialidad de cardiología, que figura entre las mejores del país. Ahora, su equipo está impulsando a TecSalud como un centro médico académico que cumpla con las ambiciones de Torre.
“El comportamiento más importante que tenemos que darle a un joven que entra al Tec es que se sienta con un entrenamiento adecuado para competir a nivel internacional de igual a igual con cualquiera”, dijo.

La familia como escuela
En una entrevista comentabas que en tu casa siempre hay mucha gente, que siempre se pasan por ahí tus hijos, tus nietos. Y que es precisamente tu familia la que te dio una de las lecciones más importantes de tu carrera.
En la construcción de mi vida me acostumbré a no darle mucha importancia a mis problemas. Honestamente, pocas veces me quejo —aunque mi esposa podrá contar una historia un poquito diferente—. Pero, en general, mi labor en el ámbito médico y como papá de varios hijos me entrenó para trabajar por los demás. Creo que ese no es un aprendizaje natural para la gente, pero cuando tienes una familia grande y un trabajo como el que yo he tenido, es muy fácil aprender que tu vida está dedicada a los demás y que tú pasas a segundo lugar.
En el Hospital Zambrano-Hellion, no cuentas con una oficina propia. ¿Es parte de esa misma filosofía de dedicarte a otras personas?
La política de TecSalud ha sido, durante años, de puertas abiertas. Para mí, ser ejemplo de eso es más importante que tener el privilegio de contar con una oficina; me parece lo más congruente. Esa idea jerárquica de puestos no me parece una estrategia adecuada para nuestra institución. Desde hace años hablamos de invertir la pirámide. Además, nunca he necesitado tener una oficina privada.
Después de graduarse del Tec, Guillermo Torre se trasladó a la Universidahttps://tecscience.tec.mx/en/health/guillermo-torre-medicine-through-science/d de Chicago para cursar su doctorado en inmunología. Como estudiante, ya casado y con dos hijos, trabajaba día y noche en el hospital público para mantener a su familia y lograr los objetivos que tenía en mente.
“Yo tenía una ambición enorme”, dice Torre. “Tenía que realizar entrenamiento clínico y terminar mi investigación en un periodo corto”. Y logró terminar su doctorado en dos años y empezar su residencia en el Baylor College of Medicine, en Houston. Se quedó en esta ciudad —a la que él llama “Disneylandia para doctores”— como director del servicio de insuficiencia cardíaca y trasplante cardíaco en el Methodist Hospital hasta 2010.

Dos caminos para entender la salud
Has hablado de la diferencia entre hacer ciencia y hacer medicina. ¿Cómo son diferentes esos caminos?
Los médicos aprenden a curar enfermos; es una destreza que se adquiere un poquito en los libros, un poquito de forma vivencial, aprendiendo cómo otros doctores lo hacen, aprendiendo cirugía y aprendiendo de los diagnósticos. El trabajo de un médico es resolver el problema del enfermo. Ser médico no implica necesariamente avanzar en el conocimiento de la ciencia médica.
Elaborar una respuesta a un problema de salud requiere capacidades científicas que los médicos no necesariamente poseen. El que quiere descubrir cómo prevenir el VIH no tiene que ser médico; debe tener conocimientos o formación en biología y va a trabajar en un laboratorio para descubrir nuevas formas de prevenir el VIH.
¿Consideras que hoy en día es necesario tener ambas habilidades?
El entrenamiento clínico te ayuda a ver las preguntas más relevantes en la salud pública, pero no necesariamente a responderlas. El entrenamiento que tuve al hacer un doctorado en investigación y un entrenamiento en clínica me permitió trabajar en medicina traslacional, o sea, podía responder una pregunta científica en el laboratorio, tratar de averiguar cuáles son las alternativas para mejorar un tratamiento y también construir una estrategia para reproducirlo en más pacientes.
O sea, es necesario tener expertise en ambos campos, pero no necesariamente deben tenerlas una misma persona. Podemos resolver problemas de salud relevantes cuando se trabaja colectivamente, médicos e investigadores de distintas disciplinas.

¿Qué le dirías a alguien que está tratando de decidir entre los dos caminos, considerando el panorama actual de la salud?
Yo creo firmemente en la intuición, esa fuerza que nace de ti y te hace creer en algo. Es algo como: «¿por qué me enamoré de mi esposa y no de otra persona?» No es algo que se pueda describir. Lo mismo pasa en una carrera científica cuando te dedicas de cuerpo y alma a ello. Es una inversión grande de tiempo, de esfuerzo.
Cuando curas a un enfermo —ahorita vengo de ver a un paciente que tenía una arritmia y se la quitamos—, es una satisfacción inmediata. En la investigación hay que aprender a diferir ese gusto por un producto que lleva mucho tiempo. Hay artículos que he escrito que han tardado ocho años en ver la luz. Pero cuando ves tu trabajo publicado y que a otros les resulta relevante para su propia investigación, sabes que valió la pena.
TecSalud está evolucionando hacia un centro médico académico que integra investigación, educación y servicios clínicos. ¿Qué tipo de profesionales buscan formar en TecSalud?
La semilla más importante que les damos a los alumnos tiene que ver con el empoderamiento. No aceptar la mediocridad como estándar, sino buscar siempre la excelencia como la estrategia no negociable en su entrenamiento.
Excelencia es lograr lo mejor con los recursos y con las capacidades que tienes, pero también entender cuándo hay limitaciones por alguna circunstancia real.
Ese es el primer punto; el otro es aprender a trabajar en equipo. Es algo que tienen que vivir y comprobar que funciona para que realmente puedan hacerlo. Todas las ciencias —no nada más medicina— se hacen tan complejas, tan particulares, que para resolver un problema es necesario crear estrategias y colaborar de manera interdisciplinaria.
Buscamos también que el joven que entra a la Escuela de Medicina del Tec sepa que el entrenamiento que recibirá aquí es adecuado para competir a nivel internacional, de igual a igual, con cualquiera.

El futuro de la medicina está en los datos
Cuando empezó como rector, Guillermo Torre quería transformar radicalmente la forma en que se ejerce la medicina en México. Y sabía que ese futuro llegaría de la mano de la medicina personalizada. Esta es una práctica que utiliza el perfil genético de una persona para orientar la prevención, el diagnóstico y el tratamiento de enfermedades.
Se trata de utilizar todos los datos y condiciones de un paciente para identificar el tratamiento con mayor probabilidad de ser eficaz. Muchos de estos avances médicos se han dado gracias a proyectos como el Proyecto Genoma Humano, que mapeó y secuenció por primera vez los genes humanos. Desde que se inició ese proyecto, en 1990, científicos en todo el mundo han creado sus propias versiones. En TecSalud, eso se ha convertido en el Proyecto Origen, que busca crear una base de datos genómica de 100,000 mexicanos. Como investigador principal del proyecto, Torre-Amione dice que tiene el potencial de impactar no solo en la salud del país, sino también en la de la humanidad.
¿Veías la medicina de precisión como el futuro de TecSalud cuando empezaste como rector?
¿Ver el futuro de la medicina así? Sí, lo veía. ¿Qué íbamos a poder alcanzar durante mi etapa en el Tec? Creo que no. La medicina personalizada es un tema que va más allá de nosotros. Es un movimiento mundial para hacer más efectiva la práctica.
En octubre del año pasado publicaron algunos resultados de la primera cohorte de Origen. ¿Qué es lo más importante que querían transmitir con este primer reporte?
Hicimos un primer reporte simplemente para documentar que Origen es un proyecto viable, con datos epidemiológicos y los primeros análisis de ancestralidad de la población mexicana, y que estará abierto a la comunidad científica nacional e internacional.
Identificar preguntas con base en los datos de Origen prmitirá impactar directamente en beneficio de la comunidad mexicana y, por ello, consideramos que Origen aporta valor a la humanidad, independientemente de quién realice la investigación.
Y mientras su trabajo en la medicina y la investigación le sigue planteando nuevos retos, Guillermo Torre también mantiene objetivos personales que lo obligan a salir de su zona de confort. El monte Kilimanjaro sigue en su lista de pendientes. El viaje a África requiere tiempo, que hasta ahora no ha podido encontrar.
“Cuando me propongo una meta así, mi entrenamiento se convierte en algo con mayor propósito. Me sale mejor”, asegura el rector.
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