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Mujeres que transforman la ciencia: de modelar riesgos naturales a innovar en salud

Las investigadoras Blanca Brambila, Rosanna Bonasia y Karina Coronado recibieron el Premio Mujer Tec 2026 por proyectos que aplican la ciencia a desafíos como la sostenibilidad, la calidad del agua y la gestión de riesgos, en un contexto donde el liderazgo femenino en STEM aún busca consolidarse.
Ilustración sobre mujeres en ciencia y liderazgo en investigación STEM, en referencia al Premio Mujer Tec 2026.
El Premio Mujer Tec 2026 reconoce a investigadoras que impulsan proyectos científicos en sostenibilidad, agua y gestión de riesgos.

Rosanna Bonasia y Karina Coronado Apodaca, ganadoras del Premio Mujer Tec 2026 en la categoría de Medio Ambiente, coinciden en que la ciencia cambia cuando más mujeres se incorporan a las áreas de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas. Espacios que, según el último reporte de la ONU (2023) sobre el tema, siguen siendo predominantemente masculinos.

Aunque perciben que la brecha de género se está reduciendo, ambas científicas consideran que aún falta que más mujeres ocupen posiciones de toma de decisiones. “Incluir más mujeres no es solo un tema de justicia, también es una forma de enriquecer la ciencia y de hacerla más cercana a los problemas reales de la sociedad”, señala Bonasia. En ese sentido, destacan el caso de Blanca Brambila Pérez, la tercera galardonada en la misma categoría del premio.

Blanca Brambila: pionera de la economía circular en México

Tras egresar del Tec de Monterrey, Blanca Brambila se convirtió en directora del área de sustentabilidad de la cervecera Heineken y es considerada una de las pioneras de la economía circular en México.

Desde esa posición, impulsó iniciativas como la recolección de envases en conciertos para su aprovechamiento, así como programas de prevención ante los efectos nocivos del alcohol. También participó en la entrega de premios para proyectos de investigación en áreas como la filtración de microplásticos en agua y en el apoyo a proyectos como BioUrban 2.0, un dispositivo para limpiar el aire que se colocó en la planta de Heineken Monterrey.

Blanca Brambila falleció en marzo de 2024, por lo que este premio póstumo será, en parte, para honrar su legado que abrió camino para otras mujeres que buscan una profesión en el campo de las STEM.

Karina Coronado, directora asociada del Departamento de Tecnologías Sostenibles y Civil del Tec de Monterrey, campus Guadalajara.
Karina Coronado, directora asociada del Departamento de Tecnologías Sostenibles y Civil del Tec de Monterrey, campus Guadalajara. Foto: Tec de Monterrey.

Karina Coronado: ciencia para detectar amenazas invisibles en el agua

La hija de Karina Coronado tiene 5 años. “No sabe escribir. No le gustan los lápices ni las plumas, pero tú le pones una bata y una micropipeta y ella es muy feliz”, explica la directora asociada en el Departamento de Tecnologías Sostenibles y Civil en el campus Guadalajara del Tec de Monterrey.

Allí, lidera el proyecto Siprecia, donde colaboran investigadoras como Osiris Díaz Torres de la Universidad de las Américas Puebla y Mariel Alfaro, líder del área de Procesos de Manufactura para Materiales Avanzados del Tec. Esta iniciativa, una de las que la hicieron merecedora del Premio Mujer Tec, tiene el objetivo de predecir el riesgo de presencia de cianotoxinas en cuerpos de agua.

“Queríamos demostrar que hay mujeres en todas las áreas y que también podemos liderar proyectos multidisciplinarios”. Karina Coronado.

Siprecia: un sistema para anticipar la calidad sanitaria del agua

“En mi pueblo, cuando vemos un río como con una capa verde arriba, le llamamos lama. Pero en realidad esta lama son organismos”, explica la biotecnóloga. Algunos de estos organismos son cianobacterias que, en ciertas condiciones, pueden producir toxinas perjudiciales para la salud humana.

Su presencia es más común en cuerpos de agua contaminados, donde el exceso de nutrientes favorece su proliferación. Sin embargo, medir estas cianotoxinas requiere técnicas avanzadas que no siempre están disponibles. Ante ello, Coronado y su equipo desarrollaron una interfaz que, al ingresar información como datos meteorológicos y variables de la química del agua, genera un índice que estima la probabilidad de que consumir agua de ese río o lago represente un riesgo para la salud de las comunidades cercanas.

Para la científica, proyectos de este tipo solo son posibles gracias a la colaboración entre especialistas de distintas disciplinas. Ese intercambio de conocimiento, explica, es uno de los rasgos que caracterizan las iniciativas que lidera.

En el caso de Siprecia, agrega: “En este proyecto en particular yo tenía la intención, desde mi lado feminista, de demostrar que habemos mujeres en todas las áreas y que podemos desarrollar proyectos multidisciplinarios”. Para la investigadora, el futuro de la ciencia es, necesariamente, colaborativo.

Ese mismo enfoque interdisciplinario también está presente en el trabajo de otras investigadoras reconocidas con el Premio Mujer Tec 2026.

Ilustración de la investigadora Rosanna Bonasia en referencia a su trabajo científico sobre inundaciones, agua y modelación de fenómenos naturales.
La investigadora Rosanna Bonasia aplica mecánica de fluidos computacional para estudiar inundaciones y fenómenos naturales asociados al agua. (Ilustración: Eduardo Ramón)

Rosanna Bonasia: modelado científico para la gestión de riesgos naturales

Un ejemplo es el proyecto Water360, liderado por Rosanna Bonasia, profesora investigadora del Departamento de Tecnologías Sostenibles y Civil de la Escuela de Ingeniería y Ciencias del Tecnológico de Monterrey, campus Estado de México.

Desde esta iniciativa coordina a una veintena de científicas y científicos que estudian el agua desde distintas perspectivas. Su investigación se centra en comprender el comportamiento del agua durante inundaciones y tsunamis, con el objetivo de anticipar y reducir los riesgos asociados a estos fenómenos.

Sin embargo, el agua no fue el primer fluido que estudió. Como vulcanóloga, Bonasia realizó su doctorado en mecánica de fluidos computacional para modelar el comportamiento de la ceniza volcánica en la atmósfera durante una erupción.

En colaboración con otros especialistas, participó en el desarrollo de herramientas para predecir la dispersión de cenizas del Popocatépetl, uno de los volcanes activos más importantes de México. De hecho, explica, se trata de “los pronósticos que ahora puedes ver en las páginas del Centro Nacional de Prevención de Desastres (CENAPRED). Ahora ellos utilizan este método para hacer pronósticos de 72 horas de dispersión de ceniza en la atmósfera y ver el impacto en el tráfico aéreo”.

“El medio ambiente necesita ciencia, pero también conciencia colectiva”. Rosanna Bonasia.

Del Popocatépetl al estudio de inundaciones

Hace tres años, al integrarse al Tecnológico de Monterrey, trasladó esa experiencia al estudio del agua. Hoy aplica modelos de mecánica de fluidos computacional para predecir variables como la profundidad y la velocidad del agua durante inundaciones.

Dentro del Tec, destaca la presencia de mujeres en posiciones de toma de decisiones, un avance que, en su opinión, todavía hace falta en el ámbito científico en general. Para Bonasia, el reconocimiento también implica una responsabilidad hacia el futuro de la investigación ambiental: “El medio ambiente necesita ciencia, pero también necesita conciencia colectiva”.

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Autor

Picture of Roberto González