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La UNESCO y el Tec impulsan observatorio regional sobre beneficios y riesgos de la IA en la educación

La herramienta tecnológica ya se emplea en las aulas, pero puede ser un arma de doble filo: que acelere el aprendizaje o denote las desigualdades.
A través del observatorio se busca impulsar políticas públicas basadas en evidencia, para un mejor uso de la IA en los sistemas educativos de la región. (Ilustración: Getty Images)

América Latina y el Caribe enfrentan una crisis de aprendizaje: más de la mitad de los estudiantes de primaria en países en desarrollo tienen dificultades para comprender lo que leen y más del 70% no cuenta con habilidades matemáticas básicas. 

Dentro de las aulas, la inteligencia artificial (IA) ya es utilizada, pero se convierte en una espada de doble filo. Por un lado, puede servir como una herramienta para acelerar el aprendizaje con apoyo a docentes y personalización, pero por otro, la tecnología revela las desigualdades en los sistemas educativos, dejando a los estudiantes marginados peor.

Para este desafío, la Oficina Regional de la UNESCO en Santiago, Chile, y el Tecnológico de Monterrey firmaron un acuerdo de colaboración para crear el Observatorio Regional de Inteligencia Artificial en la Educación para América Latina y el Caribe. Se trata de una plataforma que busca potenciar los beneficios y reducir los riesgos del uso de esta tecnología en el sector educativo.

Jorge Azzario, director ejecutivo internacional de la Vicepresidencia de Aprendizaje para el Futuro (VPAF), señala que la iniciativa surge de un acercamiento mutuo para reflexionar sobre las necesidades de la región relacionadas con el Objetivo de Desarrollo Sostenible 4, enfocado en promover una educación de calidad.

“Para nosotros ese objetivo se alinea especialmente bien, primero, con el rol que tenemos como universidad y, segundo, porque amplía el concepto de lifelong learning, para que la educación —que nosotros decimos que lo puede todo— llegue a todas las personas por igual”, señala Azzario.

En marzo de 2026, Jorge Azzario, director ejecutivo internacional de la VPAF del Tecnológico de Monterrey, y Esther Kuisch Laroche, directora de la Oficina de la UNESCO en Santiago, Chile, formalizaron un acuerdo de colaboración para crear el observatorio. (Foto: Cortesía VPAF)

Acciones con cuatro pilares

Como parte de su estrategia, el observatorio buscará apoyar a los ministerios o secretarías de educación a través de acciones con base en cuatro pilares:

Generación de evidencia

Con encuestas, análisis de políticas públicas y estudios comparativos, el observatorio diagnosticará el uso de la IA en las aulas y su impacto en la educación. Se producirán reportes que visibilicen el nivel de adopción de la tecnología para identificar brechas e impulsar decisiones.

Programas piloto

Con pruebas de campo se evaluará la integración de la IA en contextos reales y así conocer los niveles de innovación, inclusión y soluciones a escalar en la región para un mayor impacto, ajustándose a las realidades y retos particulares de cada país.

Desarrollo de capacidades

“Una primera ambición que tiene el observatorio es impactar a poco más de 250,000 docentes, de los millones que hay en educación básica en América Latina y el Caribe”. La idea es diseñar políticas públicas y programas de capacitación que apoyen el desarrollo de habilidades en los docentes para el manejo de la IA.

Colaboración y transferencia de conocimiento

El observatorio buscará colaborar con redes universitarias, gobiernos y actores clave en el sector educativo para compartir conocimiento, experiencias y buenas prácticas en el uso de la IA. El objetivo es que los hallazgos no sean esfuerzos aislados y sirvan para extender el impacto de acciones y programas, y para conectar al ecosistema regional. 

Lo que dirá la evidencia sobre el estado de la IA en 33 países

En cuanto a la evidencia generada, el director señala que una de las líneas tiene que ver con cómo y para qué se está usando la IA en el proceso de enseñanza y aprendizaje. Por ejemplo, desde usos operativos, como la automatización de tareas administrativas, hasta el uso de herramientas que midan el impacto de la práctica docente.

“Hay varias promesas que ofrece esta tecnología: una es regresarle más tiempo al docente para estar en contacto con el alumno. Otro es llevar el conocimiento de la IA y la ética a las personas y ver cómo permitimos que la inteligencia artificial nos genere personalización en el aprendizaje”.

El observatorio busca producir evidencia rigurosa sobre el estado de la IA en la educación en 33 países de la región, dice Azzario. Así, los ministerios de educación pueden tomar decisiones informadas para programas y políticas públicas que quieran integrar esta tecnología.

Por ejemplo, en Chile, se llevó a cabo un estudio con más de 2,000 docentes que diagnosticó el nivel de conocimiento y uso de IA en las aulas. Con este estudio, se podrá identificar qué herramientas usan los profesores y también qué tan preparadas están las escuelas para adoptar estas tecnologías.

La Oficina Regional de la UNESCO y el Tecnológico de Monterrey participan en mesas de trabajo para diseñar las estrategias con las que el observatorio puede generar un mayor impacto en la educación básica en América Latina y el Caribe. (Foto: Cortesía VPAF)

La quíntuple hélice: que nadie quede afuera

La UNESCO aportará su capacidad de articulación internacional y el Tecnológico de Monterrey contribuirá principalmente con su experiencia en la formación docente, con programas educativos y plataformas de aprendizaje.

Junto con la VPAF, que participa en temas de tecnología, plataformas digitales, implementación y formación de docentes, colaboran la Escuela de Ciencias Sociales y Gobierno (ECSG) y el Institute for the Future of Education (IFE), que ayudarán a transformar la evidencia que genere el observatorio en recomendaciones y soluciones para los sistemas educativos.

Además, como parte del acuerdo, se contempla una aportación de 90,000 dólares del Tec a la UNESCO para llevar a cabo esta iniciativa.

En el Observatorio Regional de Inteligencia Artificial en la Educación para América Latina y el Caribe también participan el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe, el Centro Regional de Estudios para el Desarrollo de la Sociedad de la Información, y el International Research Centre on Artificial Intelligence, entre otras instituciones.

“Cuando tienes una oportunidad y al mismo tiempo un desafío de esta magnitud, no puedes dejar a nadie fuera. Aquí se ven representados elementos de un modelo de quíntuple hélice (academia, gobierno, empresa, sociedad civil y sustentabilidad), queremos ver una hélice virtuosa que gire todo el tiempo y realmente genere prosperidad”. 

La educación, un sector que poco ha cambiado en temas tecnológicos

Alejandro Hernández, gerente de Relación con Partners de Tec Digital Academy de la VPAF, señala que el observatorio no solo busca la integración de la IA en las aulas, sino promover una amplia transformación digital.

La educación es de los sectores que menos ha cambiado en temas tecnológicos. Por eso buscamos impactar distintos niveles de la transformación digital: desde la adopción cultural de la inteligencia artificial en la docencia y la estrategia de los ministerios de educación, hasta los procesos y la toma de decisiones basada en datos.”

Durante su primer año de operación, el observatorio llevará a cabo mesas de trabajo para definir los modelos de medición de impacto. Elaborarán un diagnóstico y reporte sobre el avance de cada país en el uso de IA en educación, el nivel mínimo de habilidades, los usos en el aula y su regulación. A partir del diagnóstico inicial, se definirán y pondrán en marcha programas piloto en Chile y México, para, eventualmente, llegar a otros países como El Salvador.

Jorge Azzario señala que uno de los objetivos del observatorio es impactar los resultados de aprendizaje de al menos un millón de estudiantes en la región.

“Lo que nos gustó desde el principio es que va muy alineado a nuestra visión de inspirar a millones de personas a aprender a lo largo de la vida y este instrumento puede ser una semilla muy potente para hacerlo desde edades tempranas”, concluye.

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Autor

Picture of Ricardo Treviño