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Los microsismos ayudan a liberar energía de las fallas geológicas

Gerardo Díaz Martínez, especialista en estructuras del Tec de Monterrey, explica qué hay detrás de estos fenómenos.
imagen de la falla de plateros
El especialista habla sobre la falla Plateros-Mixcoac. (Ilustración: UNAM)

Los microsismos, esos temblores que en medio de la noche logran asustar a cualquiera, han sido recurrentes en la Ciudad de México en los últimos meses.

Aunque la repetición constante podría generar preocupación, Gerardo Díaz Martínez, especialista en estructuras del Tec de Monterrey, destaca algo: la bondad que encierran estos eventos.

¿Qué significan los microsismos?

Contrario a la percepción común de temor, Díaz señala que los microsismos cumplen un papel crucial al ayudar a liberar energía en lugar de permitir que se acumule durante largos periodos.

“La bondad que tiene que esté temblando en magnitudes bajas es que la energía se está liberando paulatinamente. Entonces, te empieza a generar sismos de de poca magnitud”.

Estos eventos, de magnitudes menores a 4 en la escala sísmica, aunque perceptibles, juegan un papel clave al liberar gradualmente la energía acumulada en la región, lo cual disminuye la probabilidad de sismos más devastadores.

«Pareciera que es mejor que se presenten muchos pequeños sismos que uno que almacenará más energía», afirma.

A principios de febrero especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) advirtieron sobre una falla geológica en la zona de Mixcoac. Para Díaz, este fenómeno se debe, posiblemente, a la reactivación de una falla entre Periférico y Revolución.

Razones de la falla geológica en la zona de Plateros-Mixcoac

Sin embargo, a pesar de las magnitudes relativamente pequeñas de estos eventos, la proximidad de la falla a las estructuras urbanas y su baja profundidad contribuyen a que los impactos sean más perceptibles y dañinos.

La reactivación de la falla de Plateros-Mixcoac, explica, podría estar vinculada al reacomodo del suelo debido a la extracción de agua subterránea, generando así una serie de eventos sísmicos de baja magnitud, pero de impacto considerable en las estructuras urbanas.

“El que estemos explotando este mantos acuíferos, sin lugar a dudas, lleva consigo este tipo de asentamientos. Está completamente saturada con agua, entonces, retiras el líquido y ahí queda un espacio. Podría ser una razón por la cual se pudiera tener ese reacomodo”, explica.

Díaz también dice que exploran la posibilidad de formar un grupo de investigación dedicado a estudiar los riesgos naturales, tanto microsismos como huracanes, con lo cual se pueda mitigar los riesgos y consecuencias.

Si bien un sismo jamás se podrá anticipar, se debe mejorar la seguridad estructural de los edificios para evitar que colapsen en un sismo intenso.

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