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Tratar la obesidad reduce 7 de cada 10 muertes cardiovasculares

En el Congreso Internacional sobre Investigación en Obesidad se advirtió sobre la relación entre obesidad y enfermedades crónicas.
Fotografía de David Kershenobich dando una ponencia.
Durante su ponencia, David Kershenobich explicó que para atender este problema de salud pública es necesario fomentar la investigación científica y la cooperación interinstitucional. (Foto: Alejandro Salazar)

Los riesgos de la obesidad y sus comorbilidades asociadas podrían reducirse con ajustes en la dieta y el estilo de vida de los mexicanos, que en los últimos años se ha hecho más sedentario.

Las medidas preventivas en torno a la nutrición podrían evitar hasta el 75% de las enfermedades cardiacas, accidentes vasculares y diabetes tipo 2, así como el 40% de los cánceres, de acuerdo con David Kershenobich, médico e investigador egresado de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), especializado en el estudio del hígado.

De 2012 a 2022, Kershenobich fue director del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán (INCMNSZ), catalogado como uno de los mejores hospitales de alta especialidad en el mundo.

Durante el primer día del segundo Congreso Internacional sobre Investigación en Obesidad, el experto explicó la relación que existe entre la obesidad y otras enfermedades crónicas no transmisibles. Advirtiendo que este tipo de padecimientos —como la diabetes, insuficiencia renal, cáncer e hipertensión— son la principal causa de muerte y discapacidad en México.

También, enfatizó la importancia de impulsar la investigación epidemiológica, la investigación básica y la investigación clínica para atacar el problema desde distintos ángulos.

En un intercambio de preguntas y respuestas con la audiencia, y en entrevista con TecScience, el investigador destacó algunos de los aspectos más importantes de esta problemática.

Muertes cardiovasculares por obesidad

¿Cómo está el panorama de la obesidad en México y cuáles son los pasos prácticos que debemos seguir para poder vencer esta pandemia silenciosa?

El problema de obesidad es muy significativo en el país y a nivel mundial. Lo estamos viendo en México, tenemos una verdadera sobrepoblación de pacientes con Índice de Masa Corporal (IMC) que implican sobrepeso y obesidad. Para que esto cambie, en forma importante, creo que hay varias cosas que hacer.

Uno, el fomentar la investigación, que es importante para encontrar factores de riesgo y cómo poder modificar esos factores de riesgo.

El segundo aspecto es el diseñar estudios de cohortes [donde los sujetos se eligen de acuerdo con la exposición de interés] que permitan entender mejor qué es lo que hay detrás de la obesidad y cómo progresa con el tiempo.

Y quizá el más importante es entender que no todas las personas con obesidad son iguales y que hay factores genéticos, factores metabólicos y factores ambientales involucrados. Entonces, en el diseño de una estructura de salud pública, hay que considerar estos distintos factores y, por eso, las cohortes (seguimientos epidemiológicos) se vuelven muy importantes.

Kershenobich durante su participación en el Congreso Internacional sobre Investigación en Obesidad (Foto: Alejandro Salazar / TecScience)

De acuerdo con Kershenobich Stalnikowitz, es importante entender que no todos los individuos con obesidad están enfermos, existen dos grandes grupos de pacientes, en los cuáles hay personas obesas metabólicamente saludables y personas obesas metabólicamente no saludables.

¿Cuál de todas las causas del aumento de la obesidad en México debemos atacar primero?

Creo que es muy difícil poder decir cuál es la más importante, pero lo que importa es que el área de investigación sea abordad con calidad. Que en serio se investigue a fondo en qué manera contribuye eso al desarrollo de obesidad, porque creo que todas son muy importantes, lo que sí requiere es hacerlo con mucha calidad.

¿Cómo evitar estigmatizar la obesidad sin dejar explicarle a la población la importancia de vivir vidas balanceadas y saludables?

Ahí lo que es importante es el término de disfunción metabólica, lo que hay que investigar es si el día que se presenta ese paciente tiene disfunción metabólica asociada al sobrepeso, lo más probable es que lo tenga, porque la frecuencia de enfermedades crónicas no transmisibles en México es muy elevada y es responsable del 75% de la mortalidad en el país. Entonces, eso hace pensar que no es lo más conveniente tener sobrepeso y que nada más corrigiendo la nutrición se pueden prevenir muchas de esas enfermedades.

Entonces, el tipo de dieta que ingieren, si es alto en carbohidratos, grasas y azúcares implica riesgos para la persona.

Es por eso la importancia de estudios que permitan ver la evolución de los individuos con sobrepeso y obesidad. Puede ser que un individuo con estas características esté sano ahorita, pero no sabemos cómo va a estar dentro de 10 años.

Lo que no hay duda es que las personas con obesidad tienen mayor riesgo de desarrollar algún tipo de enfermedad y, por lo tanto, la política pública tiene que tratar de disminuir la frecuencia obesidad.

El futuro de la investigación en obesidad en México

¿Al consumir una dieta balanceada, alta en frutas y verduras, puede prevenir o reducir el riesgo de padecer ciertos tipos de cáncer? ¿Es la dieta mediterránea la mejor dieta conocida?

Es una pregunta muy difícil, lo que sí, definitivamente es que la dieta mediterránea es mejor que la dieta occidental en el aspecto de la respuesta inflamatoria.

Si hay directamente una relación entre el tipo de dieta y el desarrollo de cáncer, yo creo que ahí hay una avenida de investigación muy muy importante.

No hay duda de que la gente con obesidad tiene mayor frecuencia de cáncer y metástasis, lo que hay que ver es cuáles son los factores que realmente inciden en esta mayor frecuencia.

¿Cuál es la importancia de que existan centros especializados como el Institute for Obesity Research?

Las propuestas como la del Tecnológico de Monterrey deben extenderse más allá de la institución, debe haber una cooperación con otras universidades, con la UNAM, con Chapingo, con el Politécnico, con los Institutos Nacionales de Salud. La formación de redes para abordar un problema tan complejo se vuelve muy importante.

¿Cómo diseñar políticas públicas que tengan realmente una incidencia duradera para atender el problema?

Yo creo que para poder diseñar una política pública se requieren bases, se requiere una base epidemiológica de datos, pero no nada más eso, se requiere guardar sueros, se requiere guardar biopsias. Que se le pudiera dar seguimiento de 10 o 20 o 30 años. Creo que para planear una política pública a largo plazo, hay que hacer cohortes de seguimiento de distintos tipos de información.

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Autor

Inés Gutiérrez Jaber
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