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El salón de clases del futuro medirá las emociones de los alumnos

El proyecto se llama Experiential Classroom y está a cargo del Living Lab del Institute for the Future of Education del Tec de Monterrey.
ilustración de una computadora con biométricos
Se espera que esta tecnología permita un mejor entendimiento de las motivaciones de los estudiantes. (Ilustración: Getty Images)

El objetivo del salón de clases del futuro es conocer a detalle cómo aprenden los estudiantes. Esto será posible a través de 15 tecnologías multimodales con las que educadores podrán analizar el comportamiento y las emociones de sus estudiantes dentro del aula.

El proyecto se llama Experiential Classroom y está a cargo del Living Lab & Data Hub del Institute for the Future of Education (IFE) del Tec de Monterrey.

Experiential Classroom

Se trata de conectar al estudiantado a distintos dispositivos, los cuales medirán variables del comportamiento, así como sus interacciones. Los datos que arroje cada medición se utilizarán para analizar el nivel de aprendizaje

El líder del proyecto, Luis Morán Mirabal, explicó que, actualmente, están experimentando a menor escala, de manera individual.

Dicho espacio −que es la versión pequeña de lo que será la Experiential Classroom− cuenta con varios equipos tecnológicos como: una cámara de profundidad que observa el esqueleto; visores de realidad virtual y realidad mixta; además de diademas para rastreo neuronal, sensores para las manos y un brazalete que mide el comportamiento fisiológico.

“Esto va a permitir un mejor entendimiento de cómo aprenden los estudiantes, la motivación que tienen, la comunicación y la colaboración que tienen en este tipo de entornos”, explica Morán.

Al final de una clase, por ejemplo, se tendrán datos de distintas variables como la postura en la que estuvo sentado el alumno, los gestos que hizo con las manos, los movimientos de los ojos, la forma de sus apuntes, incluso se podrá saber sobre sus emociones, es decir, si estuvo concentrado o motivado.

“Si bien estos primeros dispositivos los probamos a escala individual, en el próximo semestre estaremos hablando de un siguiente nivel donde estemos hablando de grupos de tres a cinco personas para obtener datos de todo un equipo”, dice.

La tecnología busca medir la satisfacción y el aprendizaje de los estudiantes. (Ilustración: Institute for the Future of Education / Tec de Monterrey)

Procesar las emociones en tiempo real

Uno de los mayores retos del proyecto es aprender a traducir el conjunto de datos que las tecnologías recopilen. Para la fase experimental, Morán creó un diagrama con el cual es posible saber si la experiencia del alumno frente al ejercicio en la computadora es positiva o negativa.

“Traducimos (los datos) a emociones a través del valor que le dan, de la excitación y otras características. Es un diagrama que, en el eje horizontal, mide la valencia positiva y negativa, que se relaciona en qué tanto le gusta o no le gusta la actividad. En el eje vertical tenemos la motivación. Podemos ver si la persona está aburrida, relajada o triste”, explica.

Morán busca que, en un futuro, la Experiential Clasroom esté disponible para analizar entre 15 y 20 alumnos, quienes podrían estar recibiendo una clase tradicional o bien utilizando visores de realidad virtual y realidad mixta, con mediciones procesadas en tiempo real.

“Se está tratando de convertir estos datos en indicadores de aprendizaje. Involucra muchas disciplinas de ciencia de datos, arquitectos pedagógicos y, por el tema de consideraciones éticas, pues tiene que haber consentimiento de los participantes”, dice.

El Experiential Classroom eventualmente se encontrará ubicado en el cuarto nivel del Edificio Expedition, donde también se encontrarán las oficinas del IFE del Tec.

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