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¿Cómo formar a quienes habiten las ciudades inteligentes?

Un grupo de investigadores publicó un libro que aborda cómo construir ciudades inteligentes a partir de la IA, la robótica y la gamificación.
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Tecnologías como la realidad virtual en el aprendizaje permite simular situaciones complejas en entornos controlados, favoreciento la comprensión de conceptos abstractos. (Ilustración: Getty Images)

Diseñar ciudades inteligentes puede crear entornos más sostenibles y resilientes que reduzcan el impacto ambiental y mejoren la calidad de vida. Para hacerlo, el uso de datos y de la inteligencia artificial (IA) son clave.

“Tenemos al ciudadano y este interactúa, va conformando comunidades y a su vez estas van conformando ciudades”, dijo Isabel Méndez, investigadora de la Escuela de Arquitectura, Arte y Diseño (EAAD) y de la Escuela de Ingeniería y Ciencias (EIC) del Tecnológico de Monterrey, durante la presentación del libro Data and AI Driving Smart Cities, que tuvo lugar en el segundo día de la IFE Conference 2026.

El libro presenta el modelo Smart C3, un marco que conecta a ciudadanos, comunidades y ciudades mediante el uso estratégico de datos y técnicas de IA. El objetivo es que este pueda ser utilizado para construir entornos urbanos más sostenibles, inclusivos y centrados en las personas.

Isabel Méndez, investigadora de la Escuela de Arquitectura, Arte y Diseño (EAAD) y de la Escuela de Ingeniería y Ciencias (EIC) durante la presentación del modelo Smart C3. (Foto: Alejandro Salazar / TecScience)

Un libro interdisciplinario e internacional

El proyecto fue escrito por un grupo interdisciplinario e internacional que incluye a investigadores del Institute of Advanced Materials for Sustainable Manufacturing (IAMSM) del Tec de Monterrey, del California Institute for Energy and Environment (CIEE) de Berkeley y de la Escuela Politécnica de Arizona en Estados Unidos, así como del Department of Building, Civil and Environmental Engineering de la Concordia University en Canadá.

Lejos de una visión homogénea, el modelo Smart C3 apuesta por entender la diversidad humana como esencial para analizar el aprendizaje y la participación social.

En sus primeros capítulos, plantea que no todas las personas interactúan de la misma manera con la tecnología y propone clasificar a los llamados ciudadanos inteligentes según rasgos de personalidad y comportamiento.

Esta clasificación permite diseñar experiencias educativas más ajustadas a las motivaciones y necesidades reales de cada grupo. 

Un ciudadano inteligente se define como alguien que usa la tecnología para involucrarse con su entorno, atiende problemas locales y participa en la toma de decisiones. Lo hace a través de reportes de problemas en la ciudad con dispositivos electrónicos o da retroalimentación a las autoridades.

La gamificación para explorar

Otro eje central es el uso de gamificación y serious games (juegos serios) –aplicaciones interactivas con un propósito principal distinto al entretenimiento– como herramientas para aumentar la motivación y el aprendizaje activo

A través de dinámicas de juego con objetivos educativos, el modelo busca que las personas no solo consuman información, sino que participen, experimenten y tomen decisiones. 

En este enfoque, aprender se vuelve una experiencia más cercana con los retos de la vida urbana contemporánea.

“Lo que planteamos en el libro, también podría extenderse a un contexto educativo”, dijo Méndez, una de las autoras del libro. Al aplicar la clasificación por personalidad a estudiantes de distintos grados, podrían calibrarse las clases para tener mejores resultados.

Tecnologías inmersivas, robótica y datos para aprender mejor

Durante la presentación, Méndez destacó cómo las tecnologías emergentes pueden transformar los espacios educativos, como las aplicaciones de realidad virtual y aumentada.

Estas herramientas permiten simular situaciones complejas —como la gestión de una ciudad o la resolución de problemas comunitarios— en entornos seguros y controlados, favoreciendo la comprensión profunda de conceptos abstractos.

“También analizamos las redes sociales, sobre todo para el análisis de sentimientos, para saber si el usuario se siente enojado, neutral o cómo está viviendo la experiencia”, destacó Méndez.

Otro componente innovador es el uso de robótica social en el aula. Según el modelo Smart C3, los robots pueden actuar como tutores personalizados, ofreciendo apoyo adaptado a distintos ritmos de aprendizaje y necesidades específicas.

Finalmente, el libro aborda el papel de las plataformas de análisis de datos y los gemelos digitales, que permiten evaluar en tiempo real el impacto de las tecnologías educativas y ajustar los contenidos de forma dinámica. Así, el aprendizaje deja de ser estático y se convierte en un proceso adaptable y medible. 

En conjunto, la propuesta plantea que educar para ciudades inteligentes implica integrar tecnología, datos y enfoque humano en una misma visión.


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Autor

Picture of Inés Gutiérrez Jaber