Hace poco más de un año, el Proyecto oriGen celebró la incorporación de su participante número 100,000 y el cierre del trabajo de campo. El 8 de octubre, durante el oriGen Data Forum, el proyecto anunció su siguiente hito: el 100% de las muestras de oriGen está secuenciado, con un total de 100,000 exomas, la parte del ADN que contiene las instrucciones para fabricar proteínas.
Con ello, la información genómica, clínica y epidemiológica de la cohorte —el grupo de 100,000 participantes de quienes se obtuvieron muestras y datos de salud— queda disponible para proyectos de investigación, bajo una nueva política de acceso.
“Pasamos de generar datos a convertirlos en conocimiento”, resumió en el foro Guillermo Torre, rector de TecSalud.
Para diciembre se espera contar con 10,000 genomas completos que, según el director general del proyecto, Pablo Kuri, conformarán la base de datos más completa de su tipo en América Latina.
La secuenciación se realizó con Regeneron Genetics Center, que participó a cambio de acceso a los datos. El proyecto resguarda, además, unos 500,000 tubos con ADN, plasma y sangre.
Los primeros resultados del proyecto ya están publicados. En 1,427 genomas completos de participantes reclutados en la zona metropolitana de Monterrey, el equipo encontró cerca de 100,000 variantes de una sola letra del ADN —y casi 3 millones de variantes en total— que no aparecían en las principales bases de referencia, incluida la del Mexico City Prospective Study. El estudio se publicó el 5 de septiembre en la revista Nature Communications.
“Nos quisimos concentrar en capturar la mayor diversidad genética del país”, explicó el director científico del proyecto, Víctor Treviño. Para eso, recorrieron 19 estados, recopilando datos de una o dos personas por vivienda y evitando reclutar a familiares. Entre esos 1,427 genomas, solo el 17% de los participantes tenía algún pariente, incluso lejano, dentro del grupo. En el estudio de la Ciudad de México, la cifra es del 71%.
La prevalencia de diabetes en diferentes edades
¿A qué edades es más común la diabetes en México? Para responder, el equipo de Jaime Berumen, del Mexico City Prospective Study, que incluyó a más de 150,000 participantes con dos décadas de seguimiento, combinó esa cohorte con los participantes de oriGen de más de 35 años.
Contando los casos diagnosticados y los que no lo estaban, la diabetes alcanzó casi el 24% en oriGen y el 19% en el Mexico City Prospective Study.
La diferencia fue mayor en la prediabetes entre los adultos más jóvenes: cerca del 20% en oriGen frente al 10% en el estudio capitalino, aunque ambas cohortes se reclutaron con una diferencia de unos 25 años y con métodos de medición distintos, lo que puede explicar parte de esa brecha. Al analizar por edad, Berumen explicó que la prediabetes y la diabetes no diagnosticada aumentan hasta aproximadamente los 50 o 55 años y luego se estabilizan, mientras que la diabetes diagnosticada sigue creciendo debido a la acumulación de casos.
La obesidad también pesa distinto según la edad. Antes de los 52 años, las personas con obesidad tuvieron una probabilidad 4.5 veces mayor de tener diabetes no diagnosticada; después de esa edad, la probabilidad fue cerca de tres veces mayor. Berumen adelantó que este mes enviará estos resultados a la revista The Lancet Diabetes & Endocrinology.
Un modelo de envejecimiento mexicano
La primera cohorte de oriGen incluye a personas de entre 18 y 108 años, con casi 32,000 mayores de 60 (13,492 hombres y 18,288 mujeres). Para Rocío Ortiz López, líder de laboratorio y repositorio del proyecto, esta base permite estudiar el envejecimiento en México, donde, dijo, no hay modelos de fragilidad validados para su población; los existentes se construyeron con poblaciones europeas y estadounidenses.
Para empezar a crear el modelo de envejecimiento del país, separaron los grupos entre mujeres y hombres, ya que envejecen metabólicamente de formas distintas. Mientras que en los hombres variables como el consumo de alcohol tienen mayor peso en el deterioro, en las mujeres factores como el número de partos dictan trayectorias de salud completamente diferentes.
De los hombres analizados, 1,816 informaron consumir alcohol, y alrededor del 5% de ellos portaba variantes genéticas que podrían afectar la forma en que el organismo procesa el alcohol.
Las personas de mayor edad, con niveles más altos de azúcar en sangre o con diabetes tendían a tener menos copias de ADN mitocondrial. En las mujeres, los tres grupos con menor número de copias de ADN mitocondrial coincidieron con los tres grupos que padecían diabetes.
Aunque son resultados preliminares y aún están por confirmarse, la investigadora destacó que a menudo se evalúa a los pacientes de la misma manera, independientemente de su sexo, cuando el modelo sugiere que las trayectorias de salud difieren.
Inteligencia Artificial para estimar la grasa visceral y el riesgo metabólico
El oriGen Health Research Center, creado por el Tec y la Universidad de Texas en Austin, comenzó a operar en marzo de 2025. Su primer protocolo busca un modelo de inteligencia artificial que estime la grasa visceral a partir de datos de medidas corporales y variables genéticas, sin recurrir a métodos como la resonancia magnética, que son costosos y poco accesibles.
En una prueba piloto con 41,466 participantes de oriGen, el análisis del índice de masa corporal identificó 120 variantes en nueve regiones del genoma. La heredabilidad estimada fue de 24.5%; es decir, la genética explicaría aproximadamente una cuarta parte de las diferencias en el índice de masa corporal en este grupo.
“No es que la genética decida el peso de alguien, sino que es una de las piezas del rompecabezas”, explicó el codirector del centro, Alexandro Martagón. Ya se seleccionaron tres proyectos nuevos: una “biopsia digital” metabólica, un estudio de resiliencia cognitiva y otro sobre riesgo genético en cáncer de mama, colorrectal y gástrico.
Emanuel Martínez Ledesma, del Institute for Obesity Research del Tec, también presentó los resultados preliminares de su proyecto. Su punto de partida fue que el índice de masa corporal no refleja el estado metabólico en cerca del 30% de las personas.
Con las respuestas del cuestionario de oriGen y datos de química sanguínea, su equipo entrenó un modelo que predice el índice de masa corporal y revisa en quiénes se equivoca. Los errores fueron más frecuentes entre quienes cumplían tres o más criterios de síndrome metabólico.
En un segundo análisis, al cruzar 12 enfermedades cardiometabólicas con 49 variables de nutrición y estilo de vida, el equipo encontró asociaciones, no relaciones de causa. Cocinar con aceite más de cinco días a la semana se asoció con colesterol y triglicéridos altos; dormir más de seis horas, con menor probabilidad de obesidad; y haber fumado más de 100 cigarrillos, en mujeres, con infarto. La meta es una biblioteca de modelos con la que una persona pueda estimar su riesgo con preguntas o con estudios que ya tenga.
Cómo se pide acceso a los datos
Durante un embargo de dos años, los datos quedan reservados para investigadores mexicanos o para quienes trabajen en instituciones con convenio con el Tec, como la Universidad de Texas en Austin. Después, según el paper, se abrirán a la comunidad científica internacional.
Para los que quieran acceder al repositorio de datos, las solicitudes pasan por una revisión documental de hasta cuatro semanas. Después las evalúa un comité científico de cinco integrantes, presidido por Treviño. Se puede pedir uno de tres niveles: información clínica y epidemiológica; esa información más genotipos; o exomas y genomas. Los investigadores deben entregar informes anuales y devolver los datos que generen.
Para Javier Guzmán, vicepresidente de Investigación del Tec, el impacto de oriGen no se medirá por el número de muestras, sino por las investigaciones y colaboraciones que surjan y por las preguntas que se logren responder. “Ahora, el siguiente capítulo está en manos de ustedes”, dijo Guzmán.
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