EN

|

ES

Medicina tradicional: los ‘poderes’ de la rana mexicana

Científicos analizan a la especie por sus beneficios para combatir organismos resistentes; también buscan su secuenciación genómica.
Imagen de una rana en un pantano
La piel de la rana Dryophytes arenicolor es utilizada en algunas regiones de México como ungüento; los expertos secuencian su ADN para preservarla y estudiar estas propiedades. (Foto: Getty Images)

Las secreciones de una rana mexicana llamada Dryophytes arenicolor, utilizadas como remedio contra infecciones, son el foco de una investigación científica que busca encontrar nuevas aplicaciones y brindar rigor científico a la medicina tradicional

Los investigadores del Tec de Monterrey, Jesús Hernández, senior scientist y líder del área de secuenciación y biología molecular del Core Lab Genomics, en colaboración con los doctores Jorge Benavides y Enrique Hidalgo, han llevado este proyecto desde sus raíces en el campo hasta el laboratorio. 

La rana mexicana y la proteína Arenina

Después de descubrir y caracterizar una proteína en las secreciones de esta rana, la cual llamaron Arenina, basándose en la especie, los investigadores notaron su potencial contra microbios y también para inhibir algunos patógenos. 

En lugar de combatir la infección, la Arenina parecía prevenir que esta se expandiera, algo que no es tan común en los tratamientos. 

Compuestos similares que existen en animales han sido utilizados durante siglos en la medicina tradicional, algunos de ellos −incluso− han puesto en peligro de extinción a diversas especies. El trabajo de Hernández dentro del laboratorio busca no solo encontrar nuevos tratamientos, sino también hacer más eficiente el proceso de extracción de estas proteínas.

Evitando poner en riesgo al animal y su hábitat, mientras se descubre si −realmente− las propiedades que se le atribuyen a estos remedios milenarios tienen un sustento científico.

Ranas para luchar contra organismos resistentes

La iniciativa comenzó durante el doctorado de Hernández, cuando estudiaba las secreciones de la piel de la rana Dryophytes arenicolor, motivado −principalmente− por encontrar moléculas que pudieran ayudar frente a los microbios e infecciones y la formulación de medicina.

“Durante mucho tiempo se han estudiado secreciones epidérmicas de anfibios y se ha encontrado que tienen moléculas antimicrobianas y esto puede ser importante para la salud pública, porque hoy hay organismos superresistentes a antibióticos comunes”, explica.

Hernández dice que, en un principio, buscaban proteínas antimicrobianas y, más tarde, encontraron algunas cuya función principal es inhibir proteasas, un tipo de patógeno que los microorganismos usan para romper el tejido celular del huésped al que van a infectar.

Es decir, encontraron proteínas que, en lugar de enfrentarse a las infecciones luego de que infectaran a un huésped, cerraban la puerta a la infección, evitando que se extendiera.

El investigador señala que eligieron estudiar a esta rana ya que existían reportes de que en algunas regiones, especialmente en San Luis Potosí, la gente le quitaba la piel, la molía con aceite y utilizaba como ungüento, precisamente, para combatir infecciones. 

Eso llamó la atención de los científicos, ya que, por siglos, se han utilizado remedios caseros de la medicina tradicional, resultando en algunos compuestos que pueden funcionar, pero que, usualmente, derivan en la caza y muerte de estos animales. 

Secuenciación genómica

Para obtener las secreciones que podrían ser utilizadas en medicina, se tuvieron que recolectar muestras de ranas de regiones como la Sierra Gorda en Querétaro y San Luis Potosí, luego de conseguir un permiso de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) para poder llevar algunos especímenes a los laboratorios del Tec de Monterrey.

“La rana es muy pequeña; tuve que traer 56 ranitas y la cantidad de proteínas que podíamos obtener era diminuta a comparación de las que necesitábamos para estudiar y ver sí podría tener una aplicación real”, dijo Hernández. 

A raíz de esta recolección, comenzaron a trabajar en el diseño de pruebas en laboratorios que utilizan la secuenciación genómica de la proteína y generan suficientes muestras para poder hacer pruebas, sin necesidad de volver a recolectar ranas en el campo.

“La medicina tradicional está basada en plantas y animales. Un ejemplo claro es China, que utiliza muchos de estos ingredientes, pero la realidad es que no se sabe a ciencia cierta qué funciones pueden tener, o cuál es la molécula que realmente es responsable de la actividad. Entonces lo que buscamos es dar este contexto científico a los elementos de la medicina tradicional”, añade el investigador. 

Los siguientes pasos están enfocados en dos avenidas: por un lado, buscan probar cómo la Arenina puede ayudar frente a infecciones, especialmente en personas con heridas que tienen un proceso lento de sanación, debido a problemas metabólicos o enfermedades como la diabetes, trabajo que realizan en conjunto con el Institute for Obesity Research del Tec.

Por otra parte, trabajan en el diseño de este proceso que busca replicar y estudiar las proteínas que se obtienen de animales, sin la necesidad de entrar en su hábitat ni ordeñar continuamente a las especies, utilizando secuenciación de ADN dentro del Core Lab Genomics del Tec, enfocado a este tipo de estudios.

“El objetivo es tener una plataforma robusta en la que podamos agarrar otros bichos y animales y caracterizar las proteínas para evaluarlas y que puedan obtenerse productos que sean útiles para las personas, como medicamentos o terapias. Entender el conocimiento milenario de los remedios, comprenderlo y darle un rigor científico”, dice Hernández.

IOR banner

¿Te gustó este contenido? ¡Compártelo!

Autor

Asael Villanueva