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Delicioso olor a innovación social en fincas cafetaleras

La mayoría de los consumidores desconocen la calidad del café depende de los procesos de cultivo y cosecha.
granos de café
La calidad de una taza de café se genera desde el grano y sus procesos productivos, que se inician en las fincas caficultoras. Foto: Getty Images

Por Juan Manuel Moran Marín / Ciencia Amateur

El café es una de las bebidas más consumidas a nivel mundial, con un punto histórico en 2022, cuando reportó 708,400 millones de dólares en ganancias. En Centroamérica, los granos que se producen se caracterizan por su calidad y se consideran de especialidad, por lo que tienen un alto valor en el mercado cafetalero.

Este sector productivo dispone de muchos recursos, pero la mayor parte del valor generado se obtiene después de la exportación. A esto se atribuye que los productores de café presenten altos niveles de pobreza y falta de acceso a servicios básicos, especialmente en países como El Salvador y Guatemala.

Ante esta situación, una alternativa para atenuar estas problemáticas es desarrollar modelos donde los agricultores puedan acceder a las etapas de comercialización dentro de la cadena productiva y que tomen como referencia un modelo de éxito, como el modelo cooperativista de Costa Rica.

Innovación social cafetalera

El modelo cooperativista en Costa Rica ha sido uno de los principales impulsores de la economía local de dicho país, combatiendo el retraso social y permitiendo a los agricultores, especialmente cafetaleros, tener acceso a un mejor estilo de vida.

Consiste en la unión de un grupo de pequeños productores, muchas veces familias, a nivel regional, para negociar mejores precios con los grandes importadores internacionales de café, de modo que su organización permite que la distribución de las ganancias sirva para el desarrollo de la comunidad y sea invertida en escuelas, centros comunitarios y financiamientos para modernizar los procesos productivos de los agricultores que conforman la cooperativa.

Si bien las cooperativas existen en Costa Rica desde el inicio del siglo XX, fue en 1953, con la creación del Departamento de Fomento de Cooperativas desde el Banco Central de Costa Rica, que se comenzó a desarrollar este modelo, pues se empezó a destinar financiamiento, asesoría y educación a las cooperativas, así como a difundir sus resultados. Esto dio como resultado el modelo actual, que se ha reproducido en más de 700 cooperativas alrededor de todo el país, con impacto para cientos de miles de personas.

Utilizar este modelo en otros países de Centroamérica —o inclusive regiones dentro de México, con condiciones de vida similares, como Chiapas— permitiría reducir las brechas en innovación e infraestructura para convertirse en uno de los sectores más competitivos de la economía.

Además de ser una vía de desarrollo social que ataque problemáticas estructurales. Un estudio de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) descubrió que en Guatemala sólo el 13% de las empresas productoras reciben beneficios por exportación y el 8% por venta a consumidor final.

En el caso de El Salvador, los números no son muy distintos, con el 10% y 4% respectivamente, mientras que el 90% del café que se produce es vendido a los exportadores, mientras que Chiapas, que se posiciona como el principal productor de café orgánico a nivel mundial, el 60% de sus productores son indígenas de más de 32 etnias distintas, donde el 40% son mujeres y el 30% son niños de menos de 10 años, por lo que los niveles de escolaridad son muy bajos, estando más de la mitad de ellos con estudios por debajo del nivel primaria.

Desarrollo social para el café

El modelo costarricense ha producido casos de éxito como el de la cooperativa Coopepilangosta R. L., en Hojancha, Santa Cruz y Nicoya, que en febrero de 2023 logró la exportación directa de su producto a distribuidores en Países Bajos y Corea del Sur.

Un elemento clave de este logro estaría en la calidad del café, producido con técnicas vanguardistas, como el NAMA Café cuyas siglas se toman a Acciones de Mitigación Nacionalmente Apropiadas y refieren serie de metodologías que fomenten la producción de café sostenible y de baja emisión de gases efecto invernadero, lo que lo hacen muy buscado a nivel internacional

Los cooperativistas esperan seguir con este ritmo de crecimiento en lo que resta del año, ya que en 2020 lograron hacer su primera exportación directa y acceder a las etapas de comercialización internacional de la cadena de valor de su producto estrella, lo que se tradujo en ganancias significativas.

La industria del café representa un reto y una oportunidad única para las regiones cafetaleras, al ser un producto con una creciente demanda mundial. Aun cuando las cooperativas no son una novedad para estos países, el modelo de inversión, educación y fomento que se ha desarrollado en Costa Rica es una guía para toda la región; sus resultados deben de ser un llamado a la acción para el resto de gobiernos y pequeños productores, desde el istmo hasta el amazonas.

Otro ejemplo de modelo de desarrollo innovación, educación y emprendimiento es el que existe dentro del Tec con el CIS (Centro para la Innovación Social), en San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, es un espacio que busca impulsar proyectos de investigación para la generación y validación de soluciones innovadoras a problemáticas sociales de forma integral, involucrando actores de todos los sectores de la sociedad chiapaneca.

En sus casi seis años de existencia, ha tenido un impacto importante, sobre todo con las comunidades de indígenas tzotziles, apoyando a impulsar el desarrollo de las cooperativas cafeteras, ayudando principalmente a combatir retos del proceso agrícola como la plaga roya, que afecta la producción del café.

Además de desarrollar proyectos para impulsar el trabajo de las mujeres artesanas y el ecoturismo en estas zonas. El CIS es un modelo congruente con la visión de que la innovación, el liderazgo y el emprendimiento son la vía para el florecimiento humano.

Autor

Juan Manuel Moran Marín. Alumno del Semillero de Investigación de la Escuela de Negocios del Tecnológico de Monterrey campus San Luis Potosí y estudiante de 8.o semestre de la Licenciatura en Estrategia y Transformación de Negocios.

Asesora

Mariana Alejandra Córdova Contreras. Profesora de Gestión y Liderazgo en la Escuela de Negocios en campus San Luis Potosí.

Puedes saber más del Semillero de Investigación en campus San Luis Potosí y entrar en contacto en https://www.instagram.com/semillerotecslp/

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