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Desconectar a los edificios de la red de agua: una apuesta hacia la autosuficiencia

El proyecto busca capturar y reutilizar el agua de lluvia, limpiándola de contaminantes y logrando un retorno en la inversión.
Imagen de edificio autosustentable en agua
El proyecto busca la autosuficiencia hídrica y ahorro de costos a través de la captura y reutilización de agua de lluvia (Foto: Martha Mariano / CONECTA)

Las lluvias han disminuido en algunas regiones de México, en 2020, por ejemplo, la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA), reportó 2.7% menos de lluvia que el promedio anual. Sin embargo, la captación pluvial sigue siendo una oportunidad de crear acciones a favor de la sostenibilidad, específicamente para desconectar edificios de la red de agua de las ciudades

Miguel Ángel López Zavala, profesor del Tec de Monterrey de la Escuela de Ingeniería y Ciencias, desarrolló un proyecto de investigación aplicada para captar la lluvia y reutilizar aguas grises, procedentes de lavabos, bebederos y otras fuentes similares, para generar un sistema que permite a edificios ser autosustentables y desconectarse de la red hídrica de su ciudad. 

El edificio H2 Off Grid es parte de este proyecto. Ubicado en el Campus Monterrey del Tec, este estacionamiento funciona de manera autosustentable y, según el profesor, no solo ahorra agua, sino también genera un ahorro en costos que hará que la inversión monetaria del proyecto se recupere en un total de cinco o seis años.

El investigador, junto con alumnos y otros colaboradores, publicaron un estudio explicando cómo utilizan un sistema para analizar el consumo de un edificio, la captación de lluvia de la zona y la viabilidad de este tipo de proyectos, así como la posibilidad de que se replique en otros espacios.

Desconectar un edificio de la red de agua en Monterrey

En 2018, Miguel Ángel López comenzó a trabajar en el proyecto del edificio H2 Off Grid, un estacionamiento ubicado en el Campus Monterrey del Tec.

El proyecto nació con la idea de incorporar al edificio tecnologías sustentables que tuvieran un impacto y que posteriormente pudieran ser replicadas, tanto dentro del campus como fuera del mismo, como por ejemplo otras organizaciones e incluso en ciudades

El enfoque no solo era reducir el consumo de agua fresca, la cual abastece al campus universitario de pozos profundos en su mayoría, sino también en disminuir la generación de aguas residuales y además utilizar la lluvia como otra fuente del recurso.

Una de las primeras acciones realizadas en el proyecto, por el profesor y estudiantes de posgrado que colaboraron en el mismo, fue un análisis económico, ambiental y de consumo, para determinar la viabilidad del proyecto. 

Los investigadores recopilaron información de los alumnos, profesores y colaboradores, sobre la generación de aguas grises, como puede ser el agua que los lavamanos, regaderas o lavadoras de ropa, excluyendo a las aguas provenientes de inodoros y urinarios.

También analizaron la cantidad de agua de lluvia que había caído en esta área en un periodo de 30 años, de 1984 a 2014, sin tomar en cuenta eventos ocasionales, como la llegada de huracanes. 

Tras el análisis, se creó una estrategia para identificar las mejores tecnologías para tratar el agua, por ejemplo para eliminar contaminantes.

En el caso de las lluvias, se buscaba eliminar óxidos de azufre y contaminantes microbiológicos, mientras que, en las aguas grises, se eliminan químicos incluidos en detergentes y jabones.

Agua de lluvia y tratamiento de aguas grises, la estrategia autosustentable

El paso siguiente, explica López Zavala, fue la instalación de los sistemas de recolección y tratamiento de agua en el edificio, que actualmente funciona desconectado de la red hídrica, aunque está preparado si la recolección y el tratamiento son insuficientes. 

Según su estudio, en regiones semiáridas como Monterrey y el norte de México, la cantidad de lluvia recolectada puede ser insuficiente para hacer autosustentable un edificio, pero combinar la reutilización de aguas grises aumenta en 1.8 veces el suministro.

En el caso del edificio H2 Off Grid, se redujo el consumo de agua en un 48% y la generación de aguas negras en un 59%. Esto, además, tiene un impacto económico, proyectando un retorno de la inversión hasta en un 14.4%.

Esta estrategia de reconvertir espacios −como techos o azoteas− en centros de recolección de lluvias, ya había sido aplicado por el investigador en la Ciudad de México, una región en la que señala, existe una cantidad de lluvias suficiente para dar abasto a un edificio. 

En este proyecto, solamente con la captación de lluvias, se logró la autosustentabilidad de una empresa de transportes de la capital del país. 

“La idea es que estos proyectos puedan replicarse en todos los Campus del Tec de Monterrey, pero, también, fuera de las universidades, como en los espacios que ocupan las oficinas de gobierno o incluso en las viviendas de las personas. Si se construyen estos sistemas de reutilización y de captación se puede ahorrar hasta el 70% del consumo”, asegura.

En este proyecto, además de los investigadores, colaboró también la Fundación FEMSA, el proyecto de mejoramiento urbano Distrito Tec y el Centro del Agua para América Latina y el Caribe.

El edificio también tiene tecnología de condensación de humedad ambiental y una preparación para albergar paneles solares, por lo que además de la autosuficiencia en agua, se busca que sea sostenible también en el tema energético en el futuro.

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Autor

Asael Villanueva