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La naturaleza no desperdicia nada. La bioeconomía quiere aprender de ella

Investigadores, empresas y gobiernos se reúnen en el Tec, en la Conferencia Anual de la Global Bioeconomy Alliance, para discutir cómo aprovechar mejor los recursos.
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La bioeconomía busca aprovechar los recursos biológicos y convertir residuos en nuevos productos, una alternativa a la dependencia de recursos no renovables. (Foto Arte: Gabriela Beltrán, Fotos: Getty Images)

En México, la producción de tortillas de maíz genera residuos como el nejayote que pueden representar un problema para el medio ambiente. Sin embargo, mediante el uso de microorganismos y nuevas tecnologías, algunos de estos desechos se revalorizan y se reduce su impacto ambiental.

Este es un ejemplo de cómo la bioeconomía busca transformar la manera en que se aprovechan los recursos naturales mediante la aplicación de conocimientos científicos y tecnológicos para desarrollar procesos productivos más sostenibles.

“Por bioeconomía, podemos entender el uso de la ciencia, la tecnología o la ingeniería para aprovechar al máximo los recursos naturales y biológicos en la producción de servicios o en la generación de productos”, explicó Cristina Chuck, líder del Núcleo de Investigación en Salud de la Escuela de Ingeniería y Ciencias (EIC) del Tecnológico de Monterrey.

La investigadora habló para TecScience en el marco de la Conferencia Anual 2026 de la Global Bioeconomy Alliance (GBA), que tiene como anfitrión al Tec de Monterrey y se celebra en el campus Monterrey. El evento reúne a investigadores, estudiantes y representantes de empresas y gobiernos para compartir lo que están haciendo en materia de bioeconomía.

Volker Sieber, presidente de la Global Bioeconomy Alliance y profesor de la Technische Universität München. (Foto: Michael Ramírez / TecScience)

La bioeconomía hacia un mundo más sostenible

Desafíos como el cambio climático y la contaminación han llevado a la industria, los gobiernos y la academia a buscar alternativas a los recursos no renovables. La bioeconomía propone aprovechar los recursos biológicos para desarrollar productos y procesos más sostenibles.

David Zilberman, investigador del Departamento de Economía Agrícola y de Recursos de la University of California, Berkeley, dijo que esta transición no significa abandonar por completo los materiales y procesos convencionales, sino combinar sus ventajas con las oportunidades que ofrecen la biotecnología y otras herramientas científicas.

En su conferencia Biobased Solutions for a Better World, Zilberman señaló que la bioeconomía moderna integra tecnologías como la inteligencia artificial para desarrollar soluciones que también puedan competir en el mercado. 

“Si observamos la naturaleza, vemos que es circular: todo se recicla. Nuestro desafío como seres humanos es llevar este proceso más lejos y aumentar nuestra producción de alimentos y otros productos mientras reducimos nuestros residuos”, dijo el experto.

Por su parte, Volker Sieber, presidente de la GBA y profesor de la Technische Universität München (TUM), señaló que la transición hacia una bioeconomía sostenible va más allá de un cambio tecnológico.

“Nos exige replantear cómo producimos, cómo utilizamos los recursos limitados de los que disponemos, cómo organizamos las cadenas de valor y cómo equilibramos el desarrollo económico con los desafíos ambientales y las necesidades sociales”, señaló el presidente de la GBA.

Sieber dijo que la colaboración entre investigadores, universidades, empresas y gobiernos es fundamental para que los avances científicos puedan convertirse en soluciones que tengan un impacto real en la sociedad.

David Zilberman, investigador del Departamento de Economía Agrícola y de Recursos de la University of California, Berkeley. (Foto: Michael Ramírez / TecScience)

El Tec en la Global Bioeconomy Alliance

En esta alianza internacional, el Tec de Monterrey colabora con otras instituciones de educación superior como la TUM, en Alemania; la University of Queensland (UQ), en Australia; y la Universidade Estadual Paulista (UNESP), en Brasil, para impulsar la investigación y el desarrollo de soluciones relacionadas con la bioeconomía.

“Ser parte de la GBA representa colaborar con las instituciones más destacadas en temas de bioeconomía”, señaló Daniel Jacobo, decano asociado de Investigación de la EIC. Explicó que, al igual que el resto de las instituciones de la alianza, el Tec trabaja en economía circular y bioeconomía: aprovechar los residuos, valorizarlos y contribuir a la sostenibilidad del planeta.

En entrevista para TecScience, dijo que mediante esta alianza se promueve la colaboración científica entre investigadores y estudiantes de las universidades participantes, además de impulsar proyectos conjuntos para desarrollar soluciones a los desafíos de la industria.

Jacobo destacó que una de las principales fortalezas del Tec y la EIC es su experiencia en biotecnología aplicada a sectores como el alimentario y el farmacéutico, así como su infraestructura de investigación. Como parte de estas fortalezas, mencionó al Centro de Biotecnología FEMSA y el BlueFrontier Research Campus, donde se desarrollan investigaciones relacionadas con la innovación alimentaria, producción agrícola y la reducción de pérdidas poscosecha. 

Cristina Chuck señaló que la participación en esta alianza también representa una oportunidad para fortalecer la relación entre universidades, empresas y gobiernos, para el desarrollo de investigaciones que respondan a necesidades concretas de la sociedad.

“Nosotros, como universidad, buscamos siempre que las actividades de investigación que realizamos a través del trabajo de profesores y de estudiantes tengan un impacto social y económico directo”, dijo la investigadora. “Para eso necesitamos la colaboración y el relacionamiento con la industria, el gobierno y las comunidades, como grupos de la sociedad civil”.

Feniosky Peña-Mora, decano de la Escuela de Ingeniería y Ciencias del Tecnológico de Monterrey. (Foto: Michael Ramírez / TecScience)

GBA Conference 2026: de la investigación a las soluciones

La edición 2026 de la conferencia reúne a representantes de 16 países, 26 universidades y centros de investigación y nueve socios industriales para compartir avances científicos y explorar oportunidades de colaboración.

El evento se lleva a cabo del 26 al 30 de octubre y su agenda contempla temas relacionados con el aprovechamiento de residuos, el desarrollo de biomateriales, la gestión del agua y otras tecnologías vinculadas con la bioeconomía. 

Feniosky Peña-Mora, decano de la EIC, destacó que uno de los principales desafíos es conseguir que los avances científicos puedan trasladarse a aplicaciones reales.

“El tema de esta conferencia, Reimaginando las tecnologías clave para la bioeconomía, nos invita a reflexionar sobre cómo los avances científicos pueden mejorar nuestra forma de vida y producción, cómo podemos aprovechar mejor nuestros recursos y crear oportunidades económicas, al tiempo que reducimos nuestro impacto ambiental”, dijo el decano.

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Autor

Picture of Ricardo Treviño