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Planear por planear: cuando aspirar a una ciudad sostenible se queda en papel

Un estudio que analizó cinco planes urbanos de Monterrey revela que, aunque las ciudades mexicanas aspiran a ser más sostenibles, inteligentes y resilientes, sus proyectos suelen carecer de indicadores, presupuestos y mecanismos de seguimiento que permitan convertir las propuestas en acciones concretas.
ilustración de una ciudad
Ejecutar planes de desarrollo urbano requiere indicadores, metas, compromisos e instituciones que puedan ser responsabilizadas. (Ilustración: Getty Images)

En México, desde hace algunas décadas hemos escuchado a nuestros gobernantes hablar sobre planes para hacer nuestras ciudades más sostenibles, inteligentes y resilientes. Sin embargo, un nuevo estudio encontró que estos proyectos no contienen los mecanismos para garantizar que se lleven a cabo y sus resultados puedan ser evaluados.

“Estábamos interesados en entender porqué hay tanta desconexión entre la política pública y lo que realmente está pasando en la ciudad”, dice Ryan Anders, profesor investigador de la Escuela de Arquitectura, Arte y Diseño (EAAD) y uno de los autores del artículo.

A nivel global, cada vez se incorporan más estos conceptos al diseño urbano, pero muchas veces no se traducen en objetivos medibles, presupuestos o responsabilidades institucionales.

A este fenómeno, los investigadores lo denominan planear por planear y para entenderlo usaron a Monterrey, Nuevo León, como caso de estudio. Para hacerlo, analizaron cinco documentos oficiales relacionados con el desarrollo urbano de esa ciudad.

A través de un análisis cuantitativo midieron la frecuencia de aparición de palabras asociadas a sostenibilidad, resiliencia e inteligencia, analizaron la claridad de las definiciones y si los planes incluían indicadores medibles, así como compromisos y responsabilidades institucionales que permitan ejecutar y evaluar las acciones que proponían. 

“En esencia estábamos tratando de demostrar algo que no existe por la ausencia de datos”, dice Natalia García, profesora investigadora de la EAAD y una de las autoras del estudio.

Ciudades sostenibles, inteligentes y resilientes, pero solo en papel

A través de este análisis documental, los investigadores encontraron que las palabras sostenible, inteligente y resiliente son cada vez más mencionadas en planes de desarrollo urbano, con las últimas dos tomando auge en proyectos más recientes.

Los investigadores encontraron que en estos se utilizan términos ambiciosos y ambiguos, pero con frecuencia carecen de elementos para convertirlos en acciones concretas.

“Es muy problemático que sean conceptos tan comprensivos y a la vez vagos”, dice García. 

Por ejemplo, el Plan de Desarrollo Urbano de Monterrey 2013–2025 habla de movilidad sostenible y reconoce los problemas asociados con la dependencia del automóvil.

Sin embargo, no establece indicadores, metas o compromisos presupuestarios suficientemente claros para evaluar el cumplimiento de esos objetivos.

En otros documentos encontraron que, además, la mayoría no son jurídicamente vinculantes, por lo que las autoridades no están obligadas a ejecutarlos. Además, no establecen mecanismos claros de coordinación con los demás municipios para poder hacerlos realidad.

Los autores argumentan que el problema es estructural y no se limita a una administración en particular. Los escritos estudiados fueron elaborados bajo gobiernos de distintos partidos políticos, incluyendo al PAN, PRI y Movimiento Ciudadano.

¿Por qué los planes urbanos no se vuelven realidad?

A pesar de que el fenómeno fue estudiado únicamente en Monterrey, los expertos piensan que está generalizado en México y probablemente el mundo.

“Podemos decir que tal vez funcionan mejor o peor en cierta ciudad, pero es algo muy extendido globalmente”, señala Anders.

Y aunque el objetivo del artículo era únicamente demostrar que muchas veces se hacen planes urbanos de una forma que dificulta que se hagan realidad, los investigadores no pudieron evitar preguntarse a qué se debe.

Eso los llevó a empezar a trabajar en un siguiente estudio en donde harán entrevistas con expertos en planificación urbana para entenderlo a mayor profundidad.

Entre las razones que podrían estar debajo está la diferencia de recursos humanos, técnicos y financieros de los distintos municipios.

“Se vuelven tan difusos o, al contrario, son tan concretos que un municipio puede dejar una calle a medio pavimentar porque de ahí para adelante ya no le corresponde”, explica García.

También está la temporalidad de los procesos urbanos, que generalmente avanzan mucho más rápido que la planeación. Los planes toman tiempo y para cuando hay que ejecutarlos, muchas veces la ciudad ya avanzó.

Señalaron que además están la falta de voluntad política, la falta de cooperación entre municipios y partidos políticos, falta de recursos y de visión a largo plazo.

“Necesitamos estar planeando una ciudad por 10, 15 o 20 años, ¿dónde queremos ir y cómo queremos llegar ahí?”, cuestiona Anders.

El futuro de la planeación urbana

Los investigadores explican que para dejar de planear por planear, necesitamos pasar de un crecimiento urbano centrado en producir documentos impecables a uno orientado a lograr transformaciones medibles que mejoren las vidas de sus habitantes.

Para ello, consideran necesario establecer indicadores adaptados a las condiciones locales, responsabilidades institucionales claras, recursos financieros y mecanismos de seguimiento que trasciendan los cambios de gobierno.

También son necesarias reformas políticas que incentiven su implementación, como dando premios y haciendo acuerdos entre instituciones, gobiernos, municipios y partidos políticos. 

Por otro lado, también invitan a la sociedad civil a estar más involucrada y exigir que los planes que se prometen en las campañas realmente se lleven a cabo.

“Hay un gran problema en la conexión entre las realidades de la ciudad y la política pública, y está tan normalizado que es invisible”, reflexiona Anders.

Hay que preguntarnos qué significa realmente una ciudad sostenible, inteligente y resiliente, para quién se quiere transformar y cómo la vamos a lograr.


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Autor

Picture of Inés Gutiérrez Jaber