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Una economía más diversa no necesariamente crea ciudades más inclusivas

Un estudio analiza 74 áreas metropolitanas de México y encuentra que la complejidad económica y la expansión urbana están relacionadas con una mayor segregación espacial por ingresos.
Ilustración de una ciudad
Contrario a lo que muchos creemos, el crecimiento económico no garantiza la inclusión. (Ilustración: Blair Frame)

Que una ciudad cuente con mayor y compleja diversidad económica, puede derivar en que sus habitantes estén más separados o segregados, dependiendo de su nivel de ingresos.

“Muchas veces se relaciona el crecimiento urbano con lugares más inclusivos”, dice Marco Cruz, director del Departamento Regional de Tecnologías Sostenibles y Civil, Ciudad de México, del Tecnológico de Monterrey.

Durante su estancia postdoctoral en el Centro para el Futuro de las Ciudades fue donde surgió la duda de si realmente existía esta asociación, cuenta el investigador.

Para estudiarlo, él y un grupo de investigadores analizaron 74 áreas metropolitanas de México y encontraron que hay dos características particularmente relacionadas con la segregación: la complejidad de las actividades económicas que concentra una metrópoli y la manera en que su territorio se expande.

Entender qué impulsa la segregación es importante, pues determina las oportunidades que tendrá una persona. “El lugar en el que creces y te desarrollas tiene consecuencias para ti a lo largo de tu vida”, señala Cruz.

Marco-Cruz-Sandoval
Marco Cruz, director del Departamento Regional de Tecnologías Sostenibles y Civil. (Foto: Tecnológico de Monterrey)

¿Cómo se relacionan la economía y la segregación?

En el estudio, los autores analizaron áreas metropolitanas con perfiles muy distintos y combinaron información sobre segregación de ingresos, estructura económica, población y expansión urbana.

Para medir la segregación utilizaron un índice que permite identificar qué tan separados están espacialmente los grupos de población según lo que ganan. 

La complejidad económica, por su parte, se estimó a partir de la diversidad y especialización de las actividades productivas de cada área metropolitana. Una economía menos compleja es, por ejemplo, una que depende casi exclusivamente de una sola actividad, como el turismo o la minería.

También observaron cómo había cambiado la superficie construida de las ciudades entre 1990 y 2020. Con estas variables construyeron una fotografía de las características económicas y urbanas de cada metrópoli.

Después utilizaron un análisis de agrupamiento para identificar patrones entre las 74 áreas metropolitanas. “Básicamente encontramos que entre más sofisticada sea la economía de una zona, va a generar mayor segregación”, dice Cruz.

No es cuánto crece una ciudad, sino cómo lo hace

El resultado fueron cinco grupos con características distintas. Uno de ellos, integrado principalmente por ciudades fronterizas como Tijuana, Ciudad Juárez y Reynosa, combinó una importante expansión y fragmentación urbana con una economía relativamente compleja y altos niveles de segregación de ingresos.

Otro grupo reunió a Ciudad de México, Monterrey, Guadalajara, Querétaro y León. Estas áreas metropolitanas destacaron por presentar los niveles más altos de complejidad económica, PIB per cápita y segregación de ingresos.

Pero el caso de Cancún ayuda a entender por qué el resultado del estudio no puede resumirse como “más PIB, más segregación”.

Cancún fue un caso excepcional dentro del análisis. Entre 1990 y 2020, su población se multiplicó por cinco y su superficie construida por cuatro. Además, presentó un PIB per cápita elevado y una economía cuya complejidad había aumentado más allá de su dependencia inicial del turismo. Sin embargo, su nivel de segregación espacial fue moderado.

Este contraste llevó a los investigadores a observar con mayor detalle qué factores estaban asociados con la segregación. En su análisis estadístico encontraron que la complejidad económica y la expansión urbana eran los principales predictores de la segregación de ingresos. En cambio, el crecimiento del PIB, por sí mismo, no mostró una relación estadísticamente significativa una vez que se consideró la complejidad económica.

La diferencia es importante. Los resultados sugieren que no es simplemente cuánto crece una economía lo que importa, sino qué tipo de actividades económicas impulsa y cómo ese crecimiento se traduce en el territorio.

“Hay esta necesidad de las ciudades de incorporarse a los mercados globales y estos, al final, terminan siendo un tanto injustos”, señala el experto.

La segregación tiene consecuencias

La segregación por nivel de ingresos tiene consecuencias reales en la población. Entre las principales están la estigmatización, el efecto vecindario y la geografía de oportunidades.

La estigmatización se refiere a la criminalización subjetiva de un individuo por el lugar en el que vive. El efecto vecindario es cuando las personas normalizan conductas de riesgo, como la drogadicción o los asaltos, por el vecindario que habitan. La geografía de las oportunidades se refiere a que las posibilidades de empleo para personas segregadas son menores.

“Los estratos económicos bajos, a causa de la fragmentación de las ciudades por esta sofisticación, se ubican generalmente en lugares más desfavorecidos, con menos infraestructura y transporte”, enfatiza Cruz.

El estudio plantea una idea central para entender la desigualdad urbana en México: una ciudad puede crecer, generar riqueza y desarrollar una economía sofisticada, pero la forma en que esa riqueza se distribuye en el espacio —y la manera en que la ciudad se expande— puede determinar quiénes terminan viviendo cerca y quiénes quedan separados.

“La transformación económica, al final de cuentas, termina siendo una paradoja”, dice el investigador.

Y aunque su área de experticia no es la política pública, piensan que con base en esta investigación y otras podrían impulsarse acciones de proximidad, donde las ciudades crezcan integrando a personas de todos los estratos sociales en el mismo territorio.

Pueden abordarse la vivienda, la infraestructura, el transporte y la accesibilidad para que los beneficios del crecimiento económico no sean sólo para unos cuantos.

“Necesitamos pensar cómo crecer como ciudad de una forma inclusiva”, concluye Cruz.


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Autor

Picture of Inés Gutiérrez Jaber