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Roberto Ponce: entender las ciudades para transformarlas

El director de investigación del Centro para el Futuro de las Ciudades utiliza modelos computacionales, datos e inteligencia artificial para comprender cómo crecen las ciudades y explorar nuevas formas de hacerlas más inclusivas y sostenibles.
Roberto Ponce Meet The Scientist
La perspectiva social ha ocupado un lugar central en los proyectos de Roberto Ponce desde que se graduó de la preparatoria. (Foto: Valeria Quintero - TecScience)

El levantamiento zapatista de 1994 marcaría un antes y un después en la historia política y social de México, pero también en la vida de Roberto Ponce. A la par del surgimiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), la Diócesis de San Cristóbal de las Casas, encabezada por el obispo Samuel Ruiz, impulsó en Chiapas la Teología de la Liberación, un movimiento religioso de orientación progresista que acompañó y fortaleció la organización comunitaria y la defensa de los derechos de los pueblos originarios frente a la pobreza, la marginación, el despojo y la injusticia.

Ponce era entonces un joven de Morelia que acababa de terminar la preparatoria y aún no sabía qué carrera estudiar. Decidió tomarse un año sabático para pensar en su futuro y viajó a Chiapas como misionero con los maristas. “Hacíamos labor comunitaria en las comunidades indígenas. Caminábamos horas por la selva, convivíamos con personas en contextos de extrema pobreza”, recuerda.

Aquella experiencia, confiesa el hoy profesor de la Escuela de Gobierno y Transformación Pública del Tecnológico de Monterrey, le hizo “crecer y madurar mucho”, pero también dejó una huella profunda en su trayectoria profesional. Desde entonces, la perspectiva social ha ocupado un lugar central en sus proyectos, incluido el Centro para el Futuro de las Ciudades, que dirige y cuyo propósito es contribuir a transformar el modelo urbano en México y mejorar la calidad de vida en las ciudades. “Usamos modelos computacionales para entender los fenómenos urbanos, pero también para planear ciudades más próximas, inclusivas y sostenibles”.

Después de cursar la maestría en Políticas Públicas por la Universidad Carnegie Mellon, Estados Unidos, terminó el Doctorado en Estudios Urbanos y Planeación por el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT). (Foto: Valeria Quintero – TecScience)

De las matemáticas a cambiar la vida de las personas

Marcado profundamente por aquella vivencia en Chiapas, Ponce, aquel joven indeciso, con dudas sobre su futuro, al que se la daban muy bien la programación y las matemáticas, pero que era también un apasionado de las ciencias sociales, optó por estudiar Ciencias Políticas en el ITAM. Después de cursar la maestría en Políticas Públicas por la Universidad Carnegie Mellon, Estados Unidos, terminó el Doctorado en Estudios Urbanos y Planeación por el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT).

¿Cuál consideras que es uno de los problemas más graves en las ciudades?
La vivienda asequible: se ha encarecido muy rápido en las zonas próximas al empleo, donde hay transporte. Y eso empuja a los hogares jóvenes a establecerse cada vez más lejos, en lugares donde el suelo es más barato. Más allá de factores socioculturales, se trata de un fenómeno en todo el país, incluso global. Por otro lado, hay muchos problemas urbanos generados por esos procesos de expansión: hogares que se mudan a la periferia, tráfico e inseguridad, que a su vez tienen efectos sobre el clima. Porque las ciudades más extensas son más dependientes del vehículo. Esta es una de las cosas que más me preocupan; es difícil encontrar una solución para abaratar el costo de la vivienda.

Diste el salto de la política al urbanismo…
Cuando terminé la carrera, trabajé en la Presidencia de la República de México como director adjunto de investigación en la Coordinación de Opinión Pública. Allí aprendí a usar sistemas de información geográfica para distintos temas sociales, esa fue la puerta de entrada al tema urbano. No sabía qué hacían los urbanistas, pero me empezó a interesar cómo se definían los patrones de las ciudades y cómo se distribuían los niveles sociales y la pobreza urbana.

¿Se crean patrones similares o cambian mucho las dinámicas entre las ciudades?
Ambas cosas. Cada ciudad tiene su propia idiosincrasia, pero también hay patrones comunes. En un estudio que acabamos de publicar en Nature Communication, exploramos cómo ha sido el crecimiento urbano de 70 zonas metropolitanas de México durante los últimos 30 años. Encontramos un patrón común: una expansión urbana acelerada, con un consumo cada vez mayor de suelo, acompañada de un crecimiento de las periferias y un despoblamiento de las áreas centrales de las ciudades mexicanas.

Esto es preocupante porque estamos perdiendo población justamente donde tenemos la mejor infraestructura, mientras seguimos creciendo en zonas donde todavía tenemos que llevar servicios. El resultado son ciudades cada vez más extendidas y más orientadas al uso del vehículo privado.

Y este patrón no es exclusivo de México. Lo encontramos también en Estados Unidos, China y Sudamérica. Es un problema global.

Ponce pasa todos los días con su hija, que tiene 12 años y salen a pasear con su perro, además disfruta de leer y de viajar. (Foto: Cortesía)

Hacia la transformación del modelo urbano en México

¿Qué aprendiste de tu experiencia en el MIT?
Adquirí una visión de lo urbano muy interdisciplinaria y aprendí la importancia de trabajar con equipos que integren distintas perspectivas. Por eso, en el Centro para el Futuro de las Ciudades he buscado reunir personas con backgrounds muy diferentes: sociólogos, arquitectos, matemáticos, físicos, científicos computacionales, diseñadores…

Por otro lado, cuando regresé a México después de vivir en Estados Unidos, me di cuenta de que aquí lo urbano estaba completamente ligado a la arquitectura. Al participar en mis primeros planes urbanos, entendí que la manera en que hacemos planeación en México no estaba funcionando y eso me llevó a explorar nuevas rutas. Desde el Tec, nuestro equipo ha ido encontrando y construyendo un espacio propio en el campo del urbanismo computacional, apoyado en herramientas como la planeación por escenarios.

¿En qué consiste?
Se trata de una propuesta alternativa de planeación urbana para Monterrey, basada en métodos modernos, en la que combinamos enfoques cualitativos y cuantitativos para comprender los desafíos actuales y explorar futuros mejores. Se ha convertido en una bandera en el Centro para el Futuro de las Ciudades: cómo podemos incidir en el cambio de estos modelos de planeación en México.

¿Por qué dices que no sirve la mayoría de los modelos urbanos que se realiza en México?
Están basados en metodologías ya obsoletas. En Estados Unidos, en 1950, hubo una corriente muy importante llamada Master Comprehensive Plan, que se convirtió en la norma en otros países. Consiste en un diagnóstico muy largo, de unas 500.000 páginas, donde se abordan muchos aspectos, como seguridad pública, temblores, equipamientos, vivienda, inseguridad pública. Y después, de forma muy rudimentaria, se combinan para ver cómo se vería un municipio o una ciudad. Este modelo evolucionó en Estados Unidos, pero en México nos quedamos estancados. Sigue siendo lo que se enseña en las escuelas; los funcionarios públicos son lo que aprenden a hacer; los consultores también. Pero lo único que termina siendo útil del plan es la regulación de uso de suelo, no hay realmente una planeación del territorio.

Antes de estudiar su carrera, viajó a Chiapas como misionero con los maristas para hacer labor comunitaria. (Foto: Cortesía)

¿Hacia dónde debería dirigirse la planeación urbana?
En primer lugar, ahora hay herramientas mucho más sofisticadas, de simulación de escenarios de futuro. La participación social es muy importante. Hay que consultar a las personas desde el inicio, preguntarles cómo ven su territorio y cómo lo ambicionan.

¿Cuáles son los retos de tu campo?
La inteligencia artificial ha llegado como una revolución y también está transformando el urbanismo computacional. Nosotros estamos ahora subiéndonos a esa ola y explorando cómo aplicar estas herramientas al estudio y la planeación de las ciudades. El gran reto es sacar las herramientas de machine learning y de inteligencia artificial de la academia y lograr que se utilicen de manera efectiva en los gobiernos y en los procesos de planeación urbana.

¿A qué dedicas tu tiempo cuando no analizas mapas urbanos?
Paso casi todo el tiempo con mi hija, que tiene 12 años. Todos los días salgo a pasear con ella y con nuestro perro. A mi mujer y a mí nos gusta mucho viajar y la cultura alrededor del vino y el tequila. También me gusta mucho el cine y la literatura.

¿Qué novelas están entre tus favoritas?
Me gusta la literatura clásica; he leído Don Quijote un par de veces porque me divierte muchísimo. También Los detectives salvajes, de Roberto Bolaño, es uno de los libros que más me gustan; Rayuela, de Cortázar, y los libros de Carlos Fuentes y Umberto Eco. Pero también leo literatura contemporánea, especialmente la de esta nueva generación de escritoras mexicanas, como Fernanda Melchor, Valeria Luiselli y Guadalupe Nettel.

El año pasado leí la trilogía de Gonzalo Celorio, quien acaba de ganar el Premio Cervantes, y me gustó muchísimo. También leo mucha no ficción y crónica periodística. Svetlana Alexiévich es una de mis autoras favoritas.

También es profesor de la Escuela de Gobierno y Transformación Pública, director de la Maestría en Ciencia de Datos y Políticas Públicas y director de la oficina Guadalajara del Center for the Future of Cities del Tecnológico de Monterrey. (Foto: cortesía)

Ciudades ideales y otros proyectos

Uno de los proyectos de los que Ponce se siente más orgulloso es Ciudad Finita, una plataforma que integra y visualiza datos sobre el crecimiento urbano, el uso de suelo y la dinámica territorial de Monterrey. La herramienta permite caracterizar cómo ha crecido la ciudad y evidenciar los impactos de la expansión urbana, con información sobre aspectos clave como la seguridad pública y la desigualdad. “Porque justamente en las periferias urbanas, donde se da el crecimiento poblacional, hay pocos negocios, pocas escuelas”.

Aunque su especialidad son las ciudades, a lo largo de su carrera también ha participado en proyectos alejados de lo urbano, pero vinculados por un elemento común: el uso de la tecnología y las plataformas de visualización de datos. En Estados Unidos colaboró con un proyecto del gobierno para identificar de manera automatizada tweets que difundieran fake news. En Uruguay trabajó en One Laptop per Child, iniciativa que buscaba que todos los niños de educación primaria tuvieran acceso a una computadora como herramienta para mejorar su aprendizaje. Y durante la pandemia dedicó buena parte de su tiempo a MexicoVid, una plataforma del Tec que permitía visualizar, mediante mapas, cómo avanzaban los contagios en pandemia por estados y municipios.

¿Tienes alguna ciudad favorita?
Me gustan mucho Río de Janeiro y Buenos Aires, por cuestiones de proximidad, de contar con playa, de ver a la gente caminando. Medellín es un caso excepcional de revitalización urbana de una ciudad que pasó de ser de las más violentas a ofrecer en la actualidad mucha calidad de vida.

¿En qué otros proyectos te gustaría trabajar?
Tenemos un proyecto muy bonito que queremos sacar el próximo año, coincidente con la elección de 2027. Se trata de Techvoto, una plataforma que contiene un acervo de todos los procesos electorales de México, en la que los usuarios puedan visualizar de forma amigable todo el historial de resultados electorales y descargarlos. Todavía me gusta mucho el impacto de las políticas públicas en lo social y creo que tiene mucho que ver con aquella experiencia con los marianistas, que me permitió conocer una realidad que nunca había vivido. Fue una experiencia que me marcó mucho, que me abrió otro mundo, una realidad que nunca había visto y que no olvido; me hizo darme cuenta de que lo mío siempre iba a ser lo social.


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Autor

Picture of Andrea J. Arratibel