En México, el cáncer de pulmón podría ser un problema más grande de lo que exponen las estadísticas. Así lo señaló Jorge Arturo Alatorre Alexander, jefe del Servicio de Oncología Médica del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER).
De entre más de 200 tipos de cáncer que se han identificado a la fecha, el de pulmón sigue siendo el más letal, con alrededor de 1.8 millones de fallecimientos cada año en todo el mundo. Esta cifra se acerca a los 1.9 millones de muertes causadas por Covid-19 en 2020. Sin embargo, a diferencia de la pandemia, el cáncer de pulmón ha pasado desapercibido.
“Hay que hacer visible algo que es un problema de salud, pero que en Latinoamérica no se ve”, dijo el oncólogo.
Por ejemplo, de acuerdo con el Observatorio Mundial del Cáncer (GLOBOCAN) de la Organización Mundial de la Salud, en 2022 se registraron solo 8,257 nuevos casos de esa enfermedad en México, un país con más de 130 millones de habitantes. Mientras, España, con una población 61.5% menor —cerca de 50 millones de habitantes— tuvo cerca de 30,000 casos anuales.
El experto señaló que una de las posibles explicaciones de estas cifras es el subdiagnóstico que existe en el país. Es decir, muchos pacientes reciben un diagnóstico de manera tardía o incluso fallecen antes de recibir uno definitivo, por lo que el número real de casos podría ser mucho mayor al que muestran los registros.
El reto de un diagnóstico oportuno
Uno de los grandes retos en el cáncer de pulmón —al igual que en otros tipos de cáncer— es lograr un diagnóstico oportuno, porque las personas suelen acudir a consulta cuando ya presentan síntomas como tos persistente o falta de aire durante varias semanas, e incluso pérdida de peso.
“El tiempo empieza a correr cuando aparecen los síntomas y, cuando lo hacen, generalmente, la enfermedad ya está avanzada”, señaló.
En entrevista para TecScience, Alatorre Alexander señaló que cuando se busca detectar el cáncer de pulmón en etapas tempranas, casi no hay síntomas, por lo que una de sus recomendaciones es que cualquier persona mayor de 50 años que sea fumador —o lo haya sido— se someta a un estudio que consiste en una tomografía de baja dosis una vez cada año.
“La gente no lo sabe, no conoce que hay screening en cáncer de pulmón por tomografía”. Agregó que este estudio de tamizaje es tan importante como las pruebas de Papanicolaou, la mastografía o el tacto prostático e incluso es más cómodo porque “es de los métodos de screening más tranquilos que existen: entras, sales y te vas”.
Alatorre Alexander dijo que, además de concientizar a la población, también es necesario fortalecer la capacitación de los médicos generales, que atienden inicialmente al 100% de los pacientes, para que sepan cuándo es necesario referirlos con un especialista y solicitar este tipo de pruebas.
El futuro de los tratamientos ya está aquí
Conforme los tratamientos para el cáncer han ido evolucionando, obtener un diagnóstico en una etapa temprana mejora los pronósticos de manera significativa. En ese sentido, el experto recordó que, durante décadas, cuando los pacientes recibían un diagnóstico de cáncer de pulmón, se enfrentaban a pocas opciones terapéuticas y a una expectativa de vida limitada.
“El cáncer de pulmón era igual a muerte hace 15 años. Ahorita, afortunadamente, no”, dijo el oncólogo durante el Encuentro Latinoamericano de Periodistas: Avances y desafíos en oncología 2026, organizado por la farmacéutica Pfizer, en la Ciudad de México.
En ese sentido, los tratamientos para el cáncer han ido evolucionando, pasando de estrategias como la cirugía, la radioterapia y la quimioterapia, hacia técnicas de mayor precisión y con menos efectos adversos para los pacientes. Por ejemplo, antes, la quimioterapia se utilizaba para atacar a células cancerígenas; sin embargo, también podía afectar tejidos sanos.
Hoy en día, el conocimiento sobre la biología de los tumores ha permitido entender que el cáncer no es una sola enfermedad. “Ya no es suficiente decir cáncer de pulmón”, dijo, “hoy los tumores tienen nombre y apellido”. Esto permite que los especialistas puedan identificar mutaciones, biomarcadores y características específicas de diferentes tipos de cáncer para ofrecer terapias cada vez más personalizadas a los pacientes.
Por ejemplo, existen tratamientos innovadores como la inmunoterapia y las terapias blanco —o dirigidas—, que permiten atacar al cáncer de maneras específicas y que muestran resultados como mayores expectativas de supervivencia para los pacientes, retrasos en la progresión de la enfermedad y mejor calidad de vida, incluso en casos de cáncer avanzado.
Además, el objetivo de estos avances se ha enfocado en llevar a algunos tipos de cáncer a convertirse en enfermedades que se pueden mantener bajo control a largo plazo, preservando la calidad de vida de los pacientes por varios años, similar a lo que ocurre con otro tipo de padecimientos como la diabetes o la hipertensión. “La pregunta es si podemos convertir esto en una enfermedad crónica”.
El experto dijo que algunos de los mayores avances se han observado en los tumores de pulmón con el gen ALK (aproximadamente el 7% de los casos de cáncer de pulmón), uno de los biomarcadores identificados en las células cancerosas para los que ya existen terapias con las que se puede mantener bajo control la enfermedad durante varios años.
CROWN, el estudio que demuestra avances en terapias dirigidas
Uno de los ejemplos más recientes en avances con terapias dirigidas se presentó durante la reunión anual de la Sociedad Americana de Oncología Clínica (ASCO) 2026, donde se dieron a conocer los resultados a siete años del estudio CROWN en pacientes con cáncer de pulmón de células no pequeñas avanzado con alteraciones en el gen ALK.
Se trata de un ensayo clínico internacional de fase 3, es decir, una etapa avanzada de investigación en la que un nuevo tratamiento se compara con la terapia estándar para confirmar su eficacia y seguridad. Además, el estudio se realizó en 104 centros de 23 países, e incluyó a 296 pacientes —elegidos de manera aleatoria— que no habían recibido tratamiento previo.
Los resultados mostraron que alrededor del 55% de los pacientes tratados con lorlatinib —una terapia blanco diseñada para bloquear las alteraciones del gen ALK que impulsan el crecimiento del tumor— permanecieron con vida y sin progresión de la enfermedad después de siete años, uno de los seguimientos más prolongados y con mejores resultados reportados para este grupo de pacientes.
Otro de los hallazgos relevantes del estudio fue la protección a nivel cerebral. El cáncer de pulmón es uno de los tumores con mayor tendencia a propagarse al cerebro y cerca del 45% de los pacientes con tumores positivos para ALK desarrollan metástasis cerebrales durante los primeros años después del diagnóstico.
Sin embargo, el estudio mostró que lorlatinib redujo el riesgo de que la enfermedad avanzara en el sistema nervioso central en un 94%, gracias a que puede llegar al cerebro y actuar sobre las células tumorales.
Alatorre Alexander explicó que en su experiencia como oncólogo ha sido testigo de casos en los que pacientes que llegan a consulta en silla de ruedas o con oxígeno suplementario, tras iniciar las terapias dirigidas, regresan semanas después caminando y sin requerir apoyo respiratorio, un fenómeno que ha sido descrito entre los especialistas como el “efecto Lázaro”, debido a la rápida recuperación.
“El cáncer mata porque empieza a invadir órganos vitales; cuando el tratamiento reduce el tumor, la fisiología normal comienza a restablecerse”, dijo el oncólogo. “Si el cáncer está afectando el pulmón, empieza a mejorar la oxigenación y el intercambio de gases. Entonces empiezas a ver resultados muy interesantes”.
Aunque los resultados más esperanzadores se han observado en pacientes con alteraciones en el gen ALK, hay otros biomarcadores que hoy son estudiados y que también muestran resultados prometedores, dijo el experto. Finalmente, señaló que aunque la investigación en el cáncer de pulmón ha tenido grandes avances en la última década, la meta sigue siendo ofrecer soluciones a otros grupos de pacientes y continuar desarrollando tratamientos cada vez más personalizados.
“Antes hablábamos de meses; ahora hablamos de años”, dijo. “Todavía hay mucho por hacer, pero cada vez estamos elevando más la barra, cada vez estamos viendo cosas que antes parecían imposibles”.
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