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Sarampión en México, ¿es de preocuparse?

Expertos en TecSalud resuelven algunas de las dudas más comunes: ¿nos debemos volver a vacunar?, ¿qué pasa si me da sarampión vacunado?
imagen de una celula de sarampion
En la ilustración se ve una partícula de sarampión; del grupo de virus Morbillivirus, consta de un núcleo de ARN (ácido ribonucleico) rodeado por una envoltura con proteínas de superficie hemaglutinina-neuraminidasa y proteína de fusión, que se utilizan para unirse y penetrar en una célula huésped. (Ilustración: Getty Images)

El sarampión es una de las enfermedades más contagiosas que se conocen y puede tener consecuencias muy graves, especialmente en bebés e infancias. Es causada por un virus y es altamente prevenible mediante la vacunación.

Durante los últimos años los casos de sarampión han repuntado, especialmente en Europa y Asia Central, donde el incremento en 2023 fue de 3000% en comparación con 2022, por falta de inmunización.

¿Qué pasa con el sarampión en México?

La Secretaría de Salud (SSA) de México emitió la semana pasada una alerta epidemiológica por esta enfermedad, pues en los últimos dos meses se han confirmado cuatro casos en este país, y hay más de otros 800 sospechosos.

Si bien cuatro casos son pocos, “la necesidad viene de mantener al sarampión erradicado por dos cosas, la primera es que es altamente contagioso, y la segunda que sus complicaciones pueden ser muy graves, tanto en los individuos como en las comunidades y los sistemas de salud” señala para TecScience, Óscar Tamez, pediatra con especialidad en infectología del hospital TecSalud.

“Es una enfermedad que sobre todo en niños y niñas puede requerir hospitalización, afectar el desarrollo del sistema nervioso e incluso ocasionar la muerte”.

Además, apunta Tamez, el sarampión provoca amnesia inmunológica en un 30% a 75% de los casos. Durante la amnesia inmunológica, que puede durar de dos a cinco años, “pierdes las defensas que ya obtuviste tanto por infecciones previas como por vacunación, al grado de que algunos expertos sugieren que las personas de alto riesgo vuelvan a vacunarse”.

Esta amnesia inmunológica no solo afecta a las defensas del sarampión, sino de otras enfermedades, “esta es una de las razones por las que hay que mantener el sarampión a raya”.

¿Cómo detectar el sarampión?

Dado que desde 1995 los brotes de sarampión en México han sido muy localizados, “no está en la memoria de la gente casos de referencia como para poder identificarlo oportunamente” comenta Manuel Pérez, pediatra responsable del Centro de Primera Infancia del Tecnológico de Monterrey.

“Habitualmente, lo primero que aparece es fiebre y síntomas respiratorios” que pueden ser similares a otras enfermedades, de ahí la importancia de que ante cualquier sospecha “busquen inmediatamente consultar con sus pediatras o médicos de cabecera, pues los cuadros avanzados pueden ser muy riesgosos, la enfermedad evoluciona rápido sobre todo en niños pequeños y se complica”.

Tamez añade que un síntoma característico de esta enfermedad son manchas en la piel que comienzan primero en el rostro o cabeza y van avanzando hacia los pies. “Las primeras que salen son rojas, y después se comienzan a tornar cobrizas”. Otros síntomas son ardor de ojos y pústulas blancas dentro de la boca.

¿Qué pasa si me da sarampión estando vacunado?

En general, la enfermedad dura entre una y dos semanas para personas vacunadas. Para personas no inmunizadas, el sarampión puede ser muy grave: según las estadísticas, de cada 1,000 personas enfermas sin vacuna, 200 necesitarán hospitalización, 50 desarrollarán neumonía, una persona presentará encefalitis con potencial de daño cerebral permanente, y entre una y tres personas morirán.

Las poblaciones con más riesgo son bebés e infancias, mujeres embarazadas y personas con el sistema inmune comprometido.

El biológico contra el sarampión tiene una efectividad del 97%, lo cual significa que de cada 100 personas vacunadas y expuestas a contagio del virus, tres desarrollarán enfermedad. Sin vacunación, 90 de cada 100 personas desarrollarán la enfermedad después de un contacto cercano con alguien infectado.

“El mensaje principal para la población mexicana en este momento es seguir el esquema de vacunación”, enfatiza Óscar Tamez.

Para la vacuna de sarampión, este esquema tuvo una modificación el año pasado “en pro de aumentar la cobertura de vacunación y en respuesta al aumento de casos a nivel mundial”, dice Tamez.

¿Cómo prevenir el sarampión en adultos? ¿Tengo que volver a vacunarme?

La vacuna de sarampión requiere dos dosis: la primera dosis se inocula a los 12 meses de edad, y la segunda dosis, en el esquema anterior, entre los cuatro y seis años. En el esquema actual, la segunda dosis se aplica a los 18 meses de edad, “de esta forma logras un mayor aumento de anticuerpos”, es decir, mayor protección, dice Tamez.

Para personas adultas ambos médicos indican que no es necesario vacunarse, a menos que no lo haya hecho en la infancia o no lo recuerde ni tenga forma de saberlo o, por alguna razón, tenga un riesgo particular, por ejemplo, al ser personal de salud o tener alguna condición del sistema inmune.

¿Hay riesgo por la vacuna contra el sarampión?

Todas las vacunas tienen riesgos asociados, “pero esos riesgos son mucho menores que el riesgo de contraer la enfermedad”, recuerda Manuel Pérez.

Para la vacuna del sarampión, los efectos secundarios más comunes son fiebre y dolor o hinchazón en la zona donde se puso la vacuna, que ceden a los pocos días.

El efecto secundario más grave es una reacción alérgica o anafilaxis, que ocurre en una de cada un millón de dosis administradas.

Una investigación de 1998 que fue retractada por fraudulenta generó “la mala percepción de que la vacuna de sarampión, rubeola y parotiditis está asociada con el desarrollo de autismo”, narra Tamez.

Sin embargo “sabemos de forma bastante documentada y con evidencia veraz que esta vacuna no tienen ningún tipo de asociación con riesgo ni con probabilidad de generar autismo, tenemos estudios sólidos, amplios y de bastante rigor científico que prueban esto”.

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Autor

Alejandra Ortiz-Medrano