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Quelites: el alimento mexicano que resiste al cambio climático

La ciencia confirma los beneficios nutricionales, antioxidantes y antiinflamatorios de los quelites, así como su potencial para impulsar una agricultura sostenible gracias a su bajo impacto ambiental.
imagen de una canasta con quelites y unas ollas de barro con este tipo de hierbas
Los quelites no son simples “hierbas del campo”; representan una gran reserva de nutrientes y son aliados estratégicos para transitar hacia dietas más saludables. Además son tolerantes a suelos con escasos nutrientes, utilizan poca agua e insumos agrícolas. (Foto: Getty Images)

Por Rosa Leonor González-DíazIván Luzardo-Ocampo

En México, más de 500 especies de plantas comestibles son aprovechadas por comunidades campesinas. Entre esas plantas, destacan los “quelites”, plantas tradicionales con un gran potencial para aportar nutrientes y, al mismo tiempo, contribuir al mantenimiento de sistemas agrícolas más resilientes frente al cambio climático. 

El nombre de estas hierbas proviene del náhuatl “quilitl”, término que se refiere a las hojas, tallos y flores de plantas que se consumen tiernas [1].  Son apreciadas desde tiempos prehispánicos como fuente de nutrientes, ya que permitían disponer de alimento en tiempos de escasez invernal.

Debido a su uso ancestral, la alimentación de muchas personas se basa en estas plantas, dándoles identidad a estos grupos, ya que no solo se asocian con la dieta, sino también con eventos culturales (festivos y manifestaciones artísticas) y con el uso medicinal. 

Además, no sólo forman parte de la gastronomía nacional y de su patrimonio, sino que también representan una estrategia natural de alimentación, adaptación ambiental y conservación de la biodiversidad.

Investigaciones recientes coinciden en los potenciales efectos benéficos que tienen los quelites en la salud de las personas, y en su uso como alternativa para garantizar la seguridad alimentaria, al favorecer alimentos de alto valor nutricional y de bajo impacto ambiental en el sistema agroalimentario [2,3]. 

Además, abarcan una gran diversidad de especies silvestres y semicultivadas, capaces de desarrollarse en diferentes lugares, como en huertos y bordes de las parcelas. 

Compuestos bioactivos de los quelites

Durante generaciones, los quelites han formado parte de la dieta cotidiana. Sin embargo, su consumo ha disminuido debido al avance de la industria agrícola hacia otros productos considerados prioritarios en los campos.

Estas plantas aportan cantidades significativas de proteínas, carbohidratos (entre ellos, fibra dietética), grasas, minerales y vitaminas a la dieta. 

Entre los compuestos presentes en menor cantidad —aunque igualmente importantes— destacan los polifenoles, sustancias naturales con efecto antioxidante. Estos compuestos ayudan a neutralizar los radicales libres, moléculas inestables que, al acumularse, pueden favorecer la inflamación y las enfermedades crónicas [4]. 

También se ha reportado la presencia de flavonoides y otros metabolitos secundarios, compuestos producidos por las plantas que han mostrado propiedades antiinflamatorias y antimicrobianas.

En la Unidad de Alimentos Saludables del Instituto de Investigación sobre Obesidad del Tecnológico de Monterrey, se ha identificado una amplia variedad de estos compuestos en hojas e inflorescencias de algunos quelites, como el huauzontle (Chenopodium berlandieri), que presentan flavonoles con capacidad antioxidante incluso superior a la del amaranto (Amaranthus spp.) o del gordolobo (Verbascum thapsus) [5].

 A su vez, se ha demostrado efecto quimioprotector en células humanas de cáncer de colon in vitro derivado de estos compuestos de otros tipos de quelites como hojas de chaya (Cnidoscolus aconitifolius) y el pápalo (Porophyllum ruderale), ampliamente consumidos en México y América Latina [6]

Estos compuestos son clave, ya que se trata de alimentos locales, de bajo costo y alto potencial nutricional, con la capacidad de complementar dietas dominadas por productos de alto grado de procesamiento. 

Agricultura sustentable

Muchos quelites han logrado adaptarse al medio ambiente por su tolerancia a suelos con escasos nutrientes; además de utilizar poca agua durante su desarrollo y necesitar pocos insumos agrícolas. 

Por tal razón, se convierten en aliados perfectos para las prácticas de agricultura sustentable, ya que, a diferencia de los monocultivos intensivos, favorecen la agrobiodiversidad y contribuyen al mejoramiento de la estructura del suelo. 

El hecho de ser especies locales les confiere una gran ventaja, relacionada con una mejor adaptación a los cambios climáticos regionales. 

Esto coincide con las recomendaciones internacionales para aprovechar la diversificación de cultivos tradicionales como una alternativa beneficiosa en la lucha contra la inseguridad alimentaria y el cambio climático [7].

Se ha demostrado que los quelites no son simples “hierbas del campo” y representan una gran reserva de nutrientes, piezas clave y aliados estratégicos para transitar hacia dietas más saludables y sistemas agrícolas más sostenibles [9,10]. 

La pérdida de diversidad alimentaria refleja el abandono progresivo del consumo de quelites, en un contexto en el que gran parte de las calorías vegetales proviene únicamente del maíz, el arroz y el trigo. Frente a ello, rescatar los cultivos tradicionales significa apostar por una alimentación más diversa con un impacto económico local. 

Referencias principales
Otras fuentes
  1. A. Balcázar-Quiñones, L. White-Olascoaga, C. Chávez-Mejía, y C. Zepeda-Gómez, “Los quelites: riqueza de especies y conocimiento tradicional en la comunidad otomí de San Pedro Arriba, Temoaya, Estado de México”, Polibotánica, vol. 0, n.o 49, pp. 219-242, 2020.
  2. M. González-Elizondo, H. Ávila-González, N. L. Piedra, A. Castro Castro, S. M. Gonzalez-Elizondo, y U. Luna, “Quelites Del Gran Nayar, Un Acercamiento”, Revista Etnobiología, vol. 22, n.o 3, pp. 24-45, 2023.
  3. P. Severiano-Pérez et al., “Quelites Pasados of the Sierra Tarahumara, Chihuahua, Mexico: An Interdisciplinary Ethnobotanical Study of Leafy Green Vegetables”, Economic Botany, vol. 77, n.o 4, pp. 433-454, 2023.
  4. L. Mateos-Maces, J. L. Chávez-Servia, A. M. Vera-Guzmán, E. N. Aquino-Bolaños, J. E. Alba-Jiménez, y B. B. Villagómez-González, “Edible leafy plants from Mexico as sources of antioxidant compounds, and their nutritional, nutraceutical and antimicrobial potential: A review”, Antioxidants, vol. 9, n.o 6, pp. 1-24, 2020.
  5. Á. F. Vargas-Madriz et al., “Impact of Drying Process on the Phenolic Profile and Antioxidant Capacity of Raw and Boiled Leaves and Inflorescences of Chenopodium berlandieri ssp. berlandieri”, Molecules, vol. 28, n.o 20, p. 7235, Oct. 2023.
  6. Á. F. Vargas-Madriz et al., “Comparison of phytochemical composition and untargeted metabolomic analysis of an extract from Cnidoscolus aconitifolius (Mill.) I. I. Johnst and Porophyllum ruderale (Jacq.) Cass. and biological cytotoxic and antiproliferative activity in vitro”, Plants, vol. 12, n.o 10, p. 1987, may 2023.
  7. FAO, “Aumentar la diversidad alimentaria en medio de la crisis climática”, 2023.
  8. P. Das, P. Ch. Nath, R. Singh, y Y. K. Mohanta, “Recent advances in extrusion technology for plant-based meat analogues: composition, development, and challenges”, European Food Research and Technology, vol. 252, n.o 28, pp. 1-21, 2026.
  9. Y. Rivera-Hernández, I. Salgado-Escobar, S. Valle-Guadarrama, E. Cedillo-Portugal, y D. Guerra-Ramírez, “Evaluation of Nutritional Profile and Effect of Heat Treatment on Nutraceutical Potential of Suyuquelite (Ipomoea dumosa) Leaves”, Plant Foods for Human Nutrition, vol. 80, n.o 4, pp. 1-7, 202.
  10. [R. Ebel, F. D. Menalled, J. P. Morales Payán, G. Maria Baldinelli, L. Berríos Ortiz, y J. Ariel Castillo Cocom, “Quelites- Agrobiodiversity beyond our crops”, Elementa, vol. 12, n.o 1, pp. 1-26, 2024.
Autores

Rosa Leonor González Díaz. Profesora de la Escuela de Ingeniería y Ciencias del Tec de Monterrey. Su investigación se centra en la valorización de residuos agroindustriales y desarrollo de estrategias biotecnológicas para la obtención de compuestos con valor agregado orientados a la salud y el medio ambiente.

Iván Luzardo-Ocampo. Profesor investigador de la Escuela de Ingeniería y Ciencias y del Instituto de Investigación sobre Obesidad del Tec de Monterrey, campus Guadalajara. Su trabajo aborda el impacto de cereales, leguminosas y plantas mexicanas en inflamación, obesidad y cáncer, desde un enfoque en bioingeniería y nutrición funcional.

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