Por Francisco Javier Serrano y Daniel Martínez
Aproximadamente el 56% de la humanidad vive hoy en ciudades y se espera que, para el 2050, esta cifra alcance el 68%. En un mundo cada vez más urbano, esto significa que la sostenibilidad urbana ha pasado de ser una opción para convertirse en una urgencia global.
En este contexto, el análisis bibliométrico “Ciudades sostenibles: revisión crítica de la producción científica global y sus asimetrías epistémicas” revisó más de 5,000 artículos académicos y entre sus principales hallazgos identificó que el conocimiento sobre ciudades sostenibles está siendo definido casi exclusivamente por el Norte Global.
Desde 2019, la investigación en este campo ha crecido de manera acelerada, en gran parte impulsada por la Agenda 2030 y el Objetivo de Desarrollo Sostenible 11, enfocado en ciudades y comunidades sostenibles. La necesidad de generar evidencia para diseñar políticas públicas y medir avances detonó un aumento significativo en publicaciones y proyectos académicos.
Sin embargo, este crecimiento no ha sido equilibrado. La producción científica se concentra principalmente en países como China, Estados Unidos, Reino Unido y Alemania, que no solo publican más, sino que también influyen en las prioridades temáticas y metodológicas. En contraste, regiones como América Latina, África subsahariana y Asia meridional tienen menor presencia y escasa capacidad para incidir en la agenda global.
El estudio también encontró que el financiamiento es un factor determinante. Las grandes agencias de China, Estados Unidos y la Unión Europea no solo aportan recursos, sino que establecen criterios de evaluación y líneas prioritarias que orientan qué temas se investigan y cómo se mide el éxito. De este modo, el auge del conocimiento desde 2019 refleja tanto un compromiso con la sostenibilidad como una estructura desigual en la producción científica mundial.
Mucha tecnología, poca inclusión
Mapear el conocimiento acumulado y detectar que la ciencia urbana actual sufre una “visión de túnel” hacia lo tecnológico fue otro de los hallazgos de esta investigación.
Otros temas dominantes se concentran en el medio ambiente y el cambio climático, con énfasis en mitigación e infraestructura verde. A esto se suman, en segundo plano, los enfoques de urbanismo y planificación (como transporte y uso de suelo) y la agenda de Smart Cities, centrada en Big Data y sensores.
Mientras tanto, dimensiones vitales como la educación, la cultura, la salud mental y las economías informales —fundamentales en contextos como el latinoamericano o el africano— aparecen apenas como notas al pie de página.
A pesar de la relevancia de los temas que se estudian actualmente, vale subrayar que la sostenibilidad urbana no puede reducirse a eficiencia tecnológica o gobernanza ambiental; requiere articular múltiples formas de conocimiento y voces subalternas.
Para que una ciudad sea realmente sostenible, también debe ser inclusiva. Al analizar la literatura científica reciente, identificamos vacíos críticos que con frecuencia quedan fuera del foco de investigación y que son fundamentales para comprender qué significa, en la práctica, construir entornos urbanos sostenibles para todas las personas.
- Interseccionalidad: Falta incorporar perspectivas de género, edad y diversidad étnica.
- Realidad local: La pobreza urbana y la informalidad apenas se abordan, a pesar de su relevancia en la mayor parte del mundo.
- Identidad: La relación entre sostenibilidad y patrimonio cultural es casi inexistente en la literatura dominante.
En otras palabras, la sostenibilidad urbana se está pensando sin considerar plenamente a quienes habitan esas ciudades.
El futuro de las ciudades no puede depender solo de soluciones técnicas diseñadas en laboratorios del Norte Global para realidades del Sur Global. Es urgente avanzar hacia una ciencia más plural que reconozca conceptos como la justicia urbana e innovación social.
La pregunta final no es solo cómo construir edificios más verdes, sino quién decide qué significa sostenibilidad y desde qué lugar del mundo se define esa visión.
La sostenibilidad urbana no es solo un desafío técnico; es una disputa sobre quién tiene el poder de definir el futuro de nuestras ciudades y para quién se están diseñando.
Referencias
- UN-Habitat. (2022). World Cities Report 2022: Envisaging the Future of Cities. United Nations Human Settlements Programme (UN-Habitat).
- Serrano-Bosquet, F. J., & Martínez-Martínez, D. (2025). Ciudades sostenibles: revisión crítica de la producción científica global y sus asimetrías epistémicas. Revista Hábitat Sustentable, 15(2), 76-89.
- Almulhim, A. I., et al. (2024). Charting sustainable urban development through a systematic review of SDG11 research. Nature Cities.
- Pieterse, E. (2011). Grasping the unknowable: coming to grips with African urbanisms. Social Dynamics, 37(1), 5-23.
- Parnell, S., & Oldfield, S. (Eds.). (2014). The Routledge Handbook on Cities of the Global South. Routledge.
- Anguelovski, I., Connolly, J., & Brand, A. L. (2018). From landscapes of utopia to the margins of the green urban life: For whom is the new green city? City, 22(3), 417-436.
Autores
Francisco Javier Serrano Bosquet. Doctor en Filosofía por la Universidad Complutense de Madrid. Actualmente es profesor de la Escuela de Humanidades y Educación del Tecnológico de Monterrey, especializado en estudios de Ciencia, Tecnología y Sociedad (CTS) y ética aplicada. Además, es autor de artículos de divulgación científica en TecScience.
Daniel Martínez Martínez. Profesor y director del área de Ambiente Construido de la Escuela de Arquitectura, Arte y Diseño del Tecnológico de Monterrey, Campus Monterrey.




