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Medir la salud mental laboral antes de que se vuelva una crisis

Investigadores evalúan una nueva herramienta diseñada para monitorear de forma preventiva la salud mental de personas trabajadoras en América Latina.
ilustración de una persona con saco y corbat a quien no se le ve la cabeza, solo una representación de estrés
La escala LA-Mental Health Scale considera cuatro dimensiones relacionadas con la salud mental laboral: ansiedad, estrés, problemas de sueño y bienestar subjetivo. Puede ayudar a las organizaciones a identificar de manera preventiva posibles riesgos y necesidades de sus trabajadores. (Getty Images)

Por María José Rosas Carmona y Said Enrique Jiménez Pacheco

¿Cuántas veces se ha dicho que dormir mal, vivir con estrés o sentirse emocionalmente agotado es simplemente “parte del trabajo”? En muchas organizaciones, el malestar psicológico se hace visible demasiado tarde: cuando ya se manifiesta en ausentismo, bajo desempeño, rotación, conflictos o incapacidades. 

La salud mental no debería atenderse únicamente cuando aparece una crisis; también puede medirse, monitorearse y protegerse de manera preventiva.

Con esta idea, el estudio Development and initial psychometric evaluation of the LA-Mental Health Scale in working adults presenta la evaluación de una escala pensada para personas adultas económicamente activas en América Latina. 

La herramienta LA-Mental Health Scale busca responder a una necesidad concreta: contar con una medida breve, culturalmente pertinente y útil para observar el estado psicológico de las y los trabajadores desde una perspectiva preventiva.

Una fotografía integral del bienestar laboral

Evaluar la salud mental en el trabajo puede compararse con revisar los indicadores de un automóvil. Nadie espera a que el motor se detenga por completo para revisar los frenos, el aceite o la temperatura. De forma similar, una organización no debería esperar a que el desgaste emocional se convierta en crisis para preguntarse qué está ocurriendo con sus equipos.

La LA-MHS fue diseñada para identificar señales relevantes en cuatro dimensiones interconectadas:

  • Ansiedad, expresada en preocupación persistente, nerviosismo, sensación de amenaza o activación física.
  • Estrés, relacionado con la percepción de estar bajo presión, tener demandas excesivas o sentir poco control frente a las exigencias cotidianas.
  • Problemas de sueño, como dificultades para dormir, descanso insuficiente o despertares asociados a preocupaciones y tensión acumulada.
  • Bienestar subjetivo, entendido como la presencia de estados emocionales positivos, tranquilidad, optimismo y capacidad para disfrutar la vida diaria.


Esta integración es importante porque la salud mental no se reduce a la ausencia de síntomas. Una persona puede no presentar señales intensas de ansiedad y, aun así, sentirse desmotivada, desconectada o con bajo bienestar. 

Del mismo modo, el sueño, el estrés y la ansiedad suelen influirse mutuamente. Evaluarlos por separado puede dejar fuera una parte importante del panorama.

LA-Mental Health Scale: un instrumento prometedor

El estudio evaluó la estructura interna de la escala en una muestra de 308 personas trabajadoras de distintos países latinoamericanos. Mediante análisis psicométricos avanzados, los resultados ofrecieron evidencia inicial favorable para usar la herramienta LA-MHS, especialmente en las dimensiones de ansiedad y estrés. 

Esto significa que la herramienta parece captar de manera consistente aspectos centrales del malestar psicológico en contextos laborales.

Además, el estudio exploró una versión breve de 12 reactivos que podría ser útil cuando las organizaciones requieren evaluaciones breves, ágiles y de aplicación amplia. No obstante, esta versión debe interpretarse con cautela, pues requiere nuevas validaciones en muestras independientes antes de recomendarse para un uso generalizado.

Uno de los aportes más relevantes de la LA-MHS es su orientación preventiva. A diferencia de instrumentos clínicos centrados en identificar trastornos, esta escala no busca etiquetar a una persona ni sustituir una evaluación psicológica profesional. Su propósito es ofrecer información útil para monitorear riesgos, detectar necesidades y orientar intervenciones tempranas en los espacios de trabajo.

También se encontró que la LA-MHS puede ayudar a las organizaciones a responder preguntas que con frecuencia quedan invisibles, como: ¿los equipos están acumulando niveles altos de estrés?, ¿el sueño se está deteriorando?, ¿hay áreas donde el bienestar emocional es bajo?, ¿qué grupos podrían beneficiarse de intervenciones preventivas?, ¿los programas de salud mental están produciendo cambios medibles?

Contar con datos como estos no resuelve por sí solo los problemas, pero permite dejar de tomar decisiones a ciegas. Una medición bien diseñada puede ser el primer paso para construir políticas internas más sensibles, focalizar recursos, evaluar programas de bienestar y abrir conversaciones informadas sobre salud mental laboral.

Los límites de la escala

El rigor científico también implica reconocer límites. La LA-MHS se encuentra en una etapa inicial de desarrollo. Aunque los resultados son prometedores, el estudio señala que las dimensiones de bienestar y sueño requieren refinamiento adicional. También es necesario evaluar la escala en muestras más amplias, diversas y representativas, así como analizar si funciona de la misma manera según género, edad, país, ocupación o sector laboral.

Asimismo, se necesitan estudios longitudinales para saber si la escala puede detectar cambios a lo largo del tiempo y si sus puntajes se relacionan con indicadores organizacionales como ausentismo, desempeño, rotación o respuesta a intervenciones. 

Estas limitaciones no debilitan el aporte de la escala; al contrario, muestran que se trata de una herramienta en desarrollo, construida con transparencia y con una ruta clara para futuras investigaciones.

La salud mental de las personas trabajadoras no es un lujo ni un tema secundario. Es una condición básica para vivir, colaborar, crear y sostener proyectos personales y organizacionales. Medirla con responsabilidad puede ayudar a cambiar la lógica reactiva —actuar solo cuando el daño ya ocurrió— por una lógica preventiva, basada en datos y cuidado.

Referencia

Rosas-Carmona, V., Jiménez, J., & Hernández-Moreno, F. P. (2026). Development and initial psychometric evaluation of the LA-Mental Health Scale in working adults. Frontiers in Psychology, 17, 1823291. 

Autores

Said Enrique Jiménez Pacheco. Es profesor investigador en el Departamento de Psicología Clínica, de la Escuela de Medicina y Ciencias de la Salud, del Tecnológico de Monterrey, e investigador nacional de la SECIHTI. Es doctor en Psicología. Su trabajo se centra en la medición y el modelamiento cuantitativo de la salud mental, con énfasis en el desarrollo y validación de instrumentos psicométricos aplicados a contextos educativos y laborales.

María José Rosas Carmona. Psicóloga Clínica y de la Salud, egresada del Tecnológico de Monterrey. Actualmente se desempeña como gerente de Estrategia Clínica e Investigación en Cuéntame. Su trabajo se enfoca en temas de salud mental, bienestar organizacional, psicología deportiva y proyectos en poblaciones en situación de vulnerabilidad.

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