En 2024, una crisis de agua en la Ciudad de México afectó a pequeños negocios, como restaurantes, lavanderías, autolavados y otros establecimientos. Muchos tuvieron que invertir recursos adicionales para comprar pipas de agua y continuar operaciones, mientras que otros redujeron o pararon sus servicios.
La situación evidenció que muchas micro, pequeñas y medianas empresas (MiPyMEs) no están preparadas para responder a los efectos que los fenómenos asociados al cambio climático pueden tener sobre sus actividades.
Ante estos escenarios, investigadores del Tecnológico de Monterrey y del Instituto Politécnico Nacional (IPN) desarrollaron EcoEmprende, un proyecto que busca fortalecer las capacidades de sostenibilidad y resiliencia de las MiPyMEs mediante una plataforma digital.
También ofrecen un curso para ayudar a los emprendedores a identificar riesgos, desarrollar soluciones y prepararse frente a los efectos de la crisis climática.
Desarrollar capacidades ante riesgos
“No se trata de decirle a una empresa exactamente qué hacer frente al cambio climático, sino de desarrollar las capacidades para que pueda identificar sus propios riesgos, generar soluciones y adaptarse a esos escenarios”, explica Leonardo Glasserman, investigador del Institute for the Future of Education (IFE) y líder del proyecto en el Tec de Monterrey.
El proyecto surgió a partir de una convocatoria impulsada por la Secretaría de Educación, Ciencia, Tecnología e Innovación de la Ciudad de México (SECTEI), en la que los investigadores del Tec y el IPN diseñaron una propuesta mediante innovación educativa y formación a los desafíos.
EcoEmprende fue una de las 11 iniciativas seleccionadas en esa convocatoria para recibir financiamiento e implementarse en la capital del país.
Curso de cinco momentos ante un problema real
El equipo llevó su propuesta a la práctica a través del desarrollo de una plataforma digital autogestionable donde propietarios, emprendedores y empleados de MiPyMEs se pueden registrar, tomar un curso a su propio ritmo, entregar actividades y obtener una insignia digital al completar los contenidos.
La herramienta también permite seguir el avance de los usuarios, almacenar evidencias y emitir certificados, por lo que no funciona solo como un repositorio de contenidos, sino como un entorno de formación.
El curso tiene una duración aproximada de 10 horas y fue diseñado para adaptarse a las rutinas de personas que ya administran o trabajan en una empresa. La metodología incorpora elementos de microaprendizaje, con contenidos organizados en pequeños momentos de formación y de estrategias de personalización y autorregulación para que avancen a su propio ritmo.
Está organizado en cinco momentos ante un problema real.
- El primero es la identificación, donde se busca que los usuarios sean capaces de detectar un reto asociado con el cambio climático y comprender temas relacionados con la adaptación a entornos complejos y los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
- Después está la investigación del problema, donde conocen casos de éxito para identificar causas y consecuencias, así como realizar ejercicios de reflexión.
- El tercer momento se centra en idear soluciones y generar alternativas para atender el desafío.
- Luego, los usuarios socializan sus propuestas, es decir, las comparten con otros participantes para recibir retroalimentación.
- La última etapa es la comunicación de una propuesta, donde deben desarrollar un pitch para presentar sus ideas y soluciones.
“Cada usuario lo lleva a su tiempo; va de manera progresiva. Cuando inicia, puede retomar el curso desde donde se quedó”, señala Glasserman. “Con base en la metodología SEL4SI, el foco transversal del curso fueron competencias como la autorregulación, el liderazgo, la conciencia y los valores, así como la innovación social y la sostenibilidad”.
El investigador explica que este curso no fue pensado para ofrecer una respuesta técnica única a sectores con características distintas, sino para que cada participante pudiera analizar su propio contexto.
La iniciativa es parte de la apuesta del IFE por desarrollar soluciones educativas para atender problemas sociales y fue seleccionada como uno de los proyectos destacados del Research Lab en el IFE Impact Report 2025-2026. Además, está alineada con la Big Bold Initiative #2 del instituto, enfocada en construir ecosistemas para el desarrollo de habilidades necesarias en el mercado laboral.
Validación del modelo educativo
Además del desarrollo de la plataforma, el equipo buscó conocer si la intervención realmente contribuía al desarrollo de habilidades entre los participantes. Para ello utilizó instrumentos de evaluación antes y después del curso que permitieron medir el impacto del proyecto y los cambios en las competencias de los usuarios.
“Se observaron mejoras estadísticamente significativas en la autopercepción de competencias relacionadas con liderazgo, innovación, sostenibilidad, conciencia social y autorregulación”, destaca el investigador.
Estos resultados permitieron validar el modelo educativo en un entorno real de implementación y alcanzar un Nivel de Madurez Tecnológica (TRL) 7.
El proyecto también superó sus metas de alcance. Inicialmente, los investigadores tenían el objetivo de capacitar a mil emprendedores y, al final, se emitieron 1,257 certificados. Alrededor del 68 % de los participantes provenían de la Zona Metropolitana del Valle de México, aunque también se registraron usuarios de otros estados del país e incluso de otras naciones como Honduras.
Actualmente, la plataforma sigue disponible para que nuevos usuarios puedan tomar el curso. A su vez, las interacciones entre los participantes dieron origen a la Red EcoEmprende, una comunidad que reúne a MiPyMEs, organizaciones vinculadas con SECTEI y otros actores del ecosistema para compartir problemáticas, experiencias, buenas prácticas y posibles soluciones relacionadas con la sostenibilidad y el cambio climático.
El equipo trabaja en la publicación de dos artículos científicos, uno sobre la validación de instrumentos para medir emprendimiento social y otro enfocado en la evaluación del curso y sus efectos formativos. Los investigadores también preparan un libro que documenta la metodología, el desarrollo de la plataforma, los contenidos del curso y los principales aprendizajes generados con el proyecto.
Como siguientes pasos, el equipo busca fortalecer la Red EcoEmprende y participar en nuevas convocatorias que permitan implementar el proyecto en otras regiones del país y ampliar el alcance de la plataforma.
Para Glasserman, iniciativas como EcoEmprende muestran que la educación también puede convertirse en una herramienta para fortalecer la capacidad de las empresas frente a fenómenos cada vez más frecuentes asociados con el cambio climático. “La innovación educativa no solamente debe quedarse en las aulas; debe trascender y responder a problemas reales de la sociedad”.
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