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¿Cómo el fentanilo afecta al cerebro?

Estos hallazgos abren nuevas vías para desarrollar tratamientos más efectivos para la adicción a los opioides.
Ilustración de moléculas de morfina (izquierda, rojo) y fentanilo (derecha, rojo) que se unen a los receptores opioides mu (azul) en una membrana celular. Los receptores de opioides se encuentran en las células nerviosas. Cuando el cuerpo detecta dolor, se liberan endorfinas que se adhieren a los receptores, iniciando una reacción que modula la percepción del dolor. Los fármacos opioides como la morfina y el fentanilo imitan las endorfinas.
En la ilustración se pueden ver moléculas de morfina (izquierda, rojo) y fentanilo (derecha, rojo) que se unen a los receptores opioides mu (azul) en una membrana celular. Los receptores de opioides se encuentran en las células nerviosas. Cuando el cuerpo detecta dolor, se liberan endorfinas que se adhieren a los receptores, iniciando una reacción que modula la percepción del dolor. Los fármacos opioides como la morfina y el fentanilo imitan las endorfinas. (Ilustración: Getty Images)

Un reciente estudio publicado en la revista Nature explica cuáles son los efectos durante el consumo de fentanilo y cómo los mecanismos neuronales refuerzan la adicción.

Este descubrimiento tiene el potencial de abrir nuevas vías para el tratamiento de la adicción a los opioides, una crisis de salud pública que afecta a millones de personas en todo el mundo.

Efectos durante el consumo de fentanilo

El fentanilo es conocido por su capacidad para aliviar el dolor y generar una intensa euforia, lo que se conoce como refuerzo positivo. Sin embargo, también provoca síndrome de abstinencia, lo que lleva a las personas a consumir la droga nuevamente para evitar estos síntomas, un proceso conocido como refuerzo negativo. Ambos tipos de refuerzo contribuyen al ciclo de adicción.

El equipo de investigadores, liderado por Fabrice Chaudun y sus colegas, de la Universidad de Ginebra, en Suiza, centró su estudio en los receptores opioides mu, que juegan un papel crucial en estos procesos. Estos receptores se localizan, principalmente, en el cerebro y la médula espinal.

Los científicos inyectaron fentanilo en ratones para ver cómo afecta diferentes partes del cerebro, especialmente la zona tegmental ventral (VTA) y la amígdala central (CeA).

Descubrieron que los receptores opioides mu, en ciertas neuronas de la VTA, son cruciales para que el fentanilo produzca sensaciones placenteras.

Cuando estos receptores se activan, bloquean las neuronas que normalmente inhiben la liberación de dopamina, aumentan los niveles de dopamina en el núcleo accumbens (que se encuentra en la región subcortical y se encarga de gestionar el circuito de recompensa de una persona) y producen euforia. Si se eliminan estos receptores, los ratones no sienten el placer del fentanilo, aunque aún experimentan abstinencia.

Por otro lado, las neuronas con receptores opioides mu en la amígdala central (CeA) son cruciales para el malestar. Durante la abstinencia, la actividad de estas neuronas aumenta, causando síntomas desagradables. Al eliminar estos receptores en la CeA, los síntomas desaparecieron, lo que sugiere que estas neuronas son responsables del malestar.

Ayudar a pacientes adictos

Estos descubrimientos ayudan a entender cómo el fentanilo y otros opioides refuerzan el consumo y causan adicción, identificando objetivos en el cerebro para posibles tratamientos. Modificar la actividad de los receptores opioides mu en estas regiones podría reducir la adicción y facilitar la rehabilitación.

La investigación sobre cómo el fentanilo afecta diferentes áreas del cerebro ofrece una comprensión más profunda de los mecanismos detrás de la adicción a los opioides. Al identificar el papel crucial de los receptores opioides mu en las neuronas GABA de la VTA y en la amígdala central (CeA), los científicos han delineado cómo estas áreas contribuyen tanto al refuerzo positivo (euforia) como al refuerzo negativo (síntomas de abstinencia).

Esto podría traducirse en nuevos medicamentos o terapias que reduzcan significativamente la dependencia al fentanilo.

Por ejemplo, los tratamientos podrían incluir bloqueadores selectivos de receptores opioides mu en la VTA para disminuir el refuerzo positivo, junto con intervenciones que reduzcan la actividad neuronal en la CeA durante la abstinencia para aliviar el malestar.

Además, técnicas avanzadas como la estimulación optogenética, una técnica que utiliza la bioingeniería para insertar información genética de proteínas sensibles a la luz en las células cerebrales, generando así, cambios en las neuronas que las hacen fotosensibles.

Estos avances no solo aportan una comprensión más detallada de cómo los opioides afectan el cerebro, sino que también abren la puerta a enfoques terapéuticos específicos que podrían transformar la manera en que tratamos la adicción al fentanilo.

Además, este enfoque dual podría mejorar significativamente las tasas de éxito en la rehabilitación de los usuarios de opioides, ofreciendo esperanza a millones de personas afectadas por esta crisis de salud pública.

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