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El proyecto que busca descifrar la salud latina: obesidad, diabetes y envejecimiento

El OriGen Health Research Center es una iniciativa del Tecnológico de Monterrey y la Universidad de Texas en Austin que busca entender la salud de las poblaciones latinas.
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El centro ha lanzado tres proyectos principales para avanzar en el conocimiento de estos padecimientos en el continente. Estos aún están en fase de desarrollo. (Ilustración: Blair Frame / TecScience)

Las enfermedades crónicas —como la obesidad, la diabetes y el cáncer— son responsables de cerca del 75% de las muertes a nivel global. En las poblaciones latinas, el riesgo de padecerlas es aún mayor, por lo que es necesario comprender mejor los factores biológicos, sociales y ambientales que influyen en su desarrollo. En este contexto surgió hace un año el OriGen Health Research Center (OHRC), una iniciativa conjunta entre el Tecnológico de Monterrey y la Universidad de Texas en Austin (UT Austin).

El OHRC apuesta por la investigación traslacional para cerrar la brecha entre el conocimiento científico y su aplicación en la salud pública. Al integrar disciplinas como genética, inteligencia artificial, biomarcadores, obesidad y desarrollo humano, el centro busca construir una visión más completa de estas enfermedades.

Su objetivo es generar soluciones personalizadas que permitan prevenir, diagnosticar y tratar mejor los padecimientos que afectan a millones de personas en las Américas.

Hasta ahora, el centro ha lanzado tres proyectos principales para avanzar en el conocimiento de estos padecimientos en el continente. Estos aún están en fase de desarrollo, pero esperan obtener resultados a lo largo de este y el próximo año.

Genes, grasa y salud: el proyecto que busca entender la adiposidad visceral en mexicanos

El primer proyecto tiene como pregunta central por qué algunas personas acumulan grasa en el abdomen mientras otras, por ejemplo, lo hacen en las piernas y los brazos. 

El lugar donde se almacena es crucial para la salud y, en muchos casos, más determinante que el peso total de una persona o su Índice de Masa Corporal (IMC). Además, no toda la grasa se comporta igual: la grasa subcutánea —debajo de la piel— actúa como una reserva de energía y la visceral —que se acumula alrededor de los órganos— se ha asociado con efectos negativos en la salud metabólica.

“Una de las preguntas que nos surgen es: ¿qué genes influyen en por qué una persona almacena grasa en una parte del cuerpo en lugar de en otra?”, dice Vagheesh Narasimhan, investigador de UT Austin y uno de los líderes del proyecto.

Para entender qué genes están asociados con el almacenamiento de la grasa, el equipo utilizará un modelo avanzado de inteligencia artificial capaz de analizar datos de composición corporal, genéticos y registros clínicos a gran escala para estimar con precisión la distribución de la grasa corporal. 

El algoritmo fue originalmente entrenado con datos del UK Biobank y será adaptado a la población latinoamericana utilizando los datos genéticos, clínicos y de composición corporal recabados por el proyecto oriGen.

Esto permitirá generar herramientas accesibles para evaluar riesgos en comunidades asociados a la acumulación de grasa visceral e identificar genes clave que, en el futuro, podrían convertirse en blancos terapéuticos para desarrollar medicamentos como Ozempic, pero dirigidos a la grasa visceral.

“Comprender la base genética de la grasa corporal podría permitirnos actuar sobre esos genes y centrarnos no solo en el IMC general, sino, y esto es muy emocionante, en la grasa corporal que es perjudicial para la salud”, dice Narasimhan. 

Pequeños cambios, grandes impactos: una nueva estrategia contra la obesidad adolescente

Otro de los proyectos se centra en la obesidad en adolescentes, un desafío creciente, especialmente en comunidades latinas donde factores biológicos, sociales y culturales se entrelazan.

Más allá de la alimentación, intervienen las dinámicas familiares, los estigmas sociales y las limitaciones de acceso a tratamientos adecuados. Frente a este panorama, el proyecto “Pequeños cambios en la adolescencia hacia un peso más saludable”, del OHRC, propone una nueva forma de intervención.

El proyecto parte de la premisa de que la obesidad no es una cuestión de voluntad, sino una condición biológica compleja que requiere tratamientos personalizados

El equipo desarrollará una plataforma digital que permite a adolescentes diseñar planes de alimentación adaptados a su vida cotidiana y a lo que les gusta comer, sin necesidad de contar calorías ni seguir dietas rígidas.

“Digamos que escogen enchiladas como opción para la cena; el programa les indicará exactamente la receta que deben seguir para cocinarlas y que se ajuste a su plan”, explica Leah Whigham, investigadora de UT Austin y una de las líderes del proyecto. 

Así, la plataforma tomará datos como sexo biológico, edad, estatura, nacionalidad para calcular cuántas calorías quema cada adolescente y diseñar un plan de comida que les permita estar en un déficit calórico y llegar a un peso saludable.

El programa irá más allá de la nutrición e integrará módulos sobre salud mental y comunicación familiar, reconociendo que el acompañamiento en casa es fundamental para lograr cambios sostenibles.

“Puede ayudarles a abordar lo que sucede en su cuerpo de manera positiva y saludable y a prepararse para enfrentarse a personas ajenas a la familia que puedan estigmatizarlos”, dice Whingham. 

Al ser escalable y de bajo costo, esta intervención tiene el potencial de llegar a miles de jóvenes, transformando la prevención y el tratamiento de la obesidad en América Latina.

Del estrés a la salud: entender la relación entre la historia de vida y el metabolismo 

El tercer proyecto busca entender cómo el estrés influye en la salud metabólica a lo largo de la vida de las personas en México

El envejecimiento y las enfermedades metabólicas no ocurren de forma aislada, sino que son el resultado de décadas de experiencias acumuladas. Para entender esta relación, han propuesto el proyecto Desarrollo de una encuesta de historia de vida para estudiar el envejecimiento y la salud en México.

“En los años 80 y 90 las poblaciones mexicanas experimentaron muchos cambios dinámicos; por lo tanto, queremos reflexionar sobre cómo esto ha alterado sus trayectorias de envejecimiento, su movilidad social y el acceso a la atención médica”, dice Mateo Farina, investigador de UT Austin y uno de los líderes del proyecto.

A través de entrevistas detalladas y la recolección de biomarcadores, el equipo analizará cómo experiencias como la desigualdad, la movilidad social o los cambios económicos influyen en los procesos metabólicos y en el envejecimiento.

Así, el enfoque integra la demografía, la salud pública y la biología para mapear las trayectorias de salud a lo largo del tiempo.

“Por ahora, lo limitamos a 200 personas en la Ciudad de México, pero el objetivo a largo plazo sería obtener apoyo y llegar a miles de personas en todos los estados y regiones”, cuenta Farina.

En un país donde la diabetes y la obesidad han crecido rápidamente, esta perspectiva permite identificar momentos clave para intervenir.

A largo plazo, el proyecto podría transformar la forma en que se diseñan las políticas públicas y las estrategias de prevención, incorporando no solo factores clínicos, sino también las condiciones sociales que moldean la salud de las poblaciones.

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Autor

Picture of Inés Gutiérrez Jaber