¿Puede un algoritmo predecir al campeón del mundo? La ciencia no busca “quitarle la magia” al fútbol, sino explicar por qué ciertas naciones son constantes en sus resultados. En ese sentido, los modelos estadísticos nos enseñan a distinguir entre la suerte y la probabilidad.
El fútbol ha sido descrito de forma poética como “el deporte más hermoso del mundo” por el cronista deportivo Luis Omar Tapia o “el juego de las pasiones irracionales” por el escritor Juan Villoro. En el más puro de los pragmatismos, el exfutbolista Gary Lineker comentó, tras una eliminación: “el fútbol es un deporte que inventaron los ingleses, juegan 11 contra 11, y siempre gana Alemania”.
Ahora, en su formato de 48 selecciones, el Mundial de futbol es más impredecible que nunca. Sin embargo, la ciencia de datos y la economía nos ofrecen una ventana fascinante para analizarlo, no como una serie de partidos aislados, sino como un sistema dinámico configurado por variables sociales, económicas y deportivas.
La ciencia de la predicción
En el Departamento de Economía del Tec de Monterrey, Campus Puebla, desarrollamos un modelo para decodificar las posibilidades de los diferentes resultados. Para ello, empleamos una metodología donde los modelos económicos interactúan con datos y relaciones matemáticas bajo un enfoque conocido como Sistema Adaptable Complejo (SAC), que nos permite estimar escenarios donde la incertidumbre es alta y se depende de la interacción social entre múltiples actores.
Partiendo de un Power Index (PI), parecido en su lógica a los índices donde se califican a los futbolistas y equipos en los videojuegos, este algoritmo de simulación pondera además de lo deportivo, elementos culturales, económicos y sociales como:
1) Rendimiento futbolístico histórico y actual; 2) nivel de cooperación y estabilidad de los equipos; 3) capacidad económica que respalda la infraestructura de cada federación; 4) impacto de la cultura deportiva en la formación de talento e innovación.
Con estos parámetros se simulan los encuentros, introduciendo un componente de aleatoriedad para representar la posibilidad de resultados no determinísticos (i.e. con base solo en los datos).

¿Quién domina la cancha?
Al ejecutar miles de escenarios, surgen patrones claros que desafían la intuición del aficionado común. Sin embargo, la expansión a 48 equipos no es solo un cambio de formato, sino una condición que modifica las probabilidades.
En este contexto, Francia se erige como el favorito, con una probabilidad de campeonato del 20.62%. Le siguen de cerca Alemania (12.47%) e Inglaterra (12.36%), equipos que no solo dependen de estrellas individuales, sino de una estabilidad estructural económica, social y cultural que el modelo premia altamente.
Las finales proyectadas más frecuentes (aunque con muy baja probabilidad) son el Alemania vs. Francia (3.86%), la final dorada de las casas de apuestas España vs. Francia (3.55%), y el Francia vs Inglaterra (3.07 %). Estos resultados nos dicen algo fundamental: el éxito en los mundiales está ligado a la convergencia estadística de los equipos mejor estructurados y cuyos países destacan como economías importantes.
El prisma de realidad para México
El análisis para la selección mexicana es revelador y sobrio. Con un vector de atributos que pondera un balance entre sus capacidades sociales, económicas y deportivas, el modelo asigna a México una probabilidad de campeonato de apenas el 1.00%. Este resultado en parte se debe a la historia. Los datos oficiales de FIFA indica que hasta la conclusión de Qatar 2022, México jugó 60 partidos, sumando 17 victorias, 15 empates y 28 derrotas. Desde un enfoque frecuentista, México gana solo el 28.33% de sus partidos.
El techo de cristal de la selección es la eliminación directa. El modelo estima que la selección llegará a 4.51 partidos jugados; es decir, pasará la fase de grupos, jugará el siguiente partido y en una interpretación simplista, tiene el 51% de pasar al quinto partido, pero no más. Al contexto deportivo y social, se suma el sistema de competencia actual, donde se impone un filtro natural adicional. Mientras que las potencias globales utilizan su profundidad de plantilla para sobrevivir a la fatiga y a las rotaciones, los equipos de nivel intermedio como México, sufren ante la falta de consistencia de sus jugadores y el juego en cooperación.
¿Ciencia vs deporte?
Cuando un equipo da la sorpresa, la ciencia nos permite analizar si fue un evento estadístico aislado o una falla estructural en el equipo favorito. Contrastar las probabilidades del modelo permite aislar factores emocionales o del “peso de la camiseta”, reconociendo que el fútbol moderno ya no es solo táctica o talento; es gestión de recursos, geopolítica y economía.
En conclusión, si bien el corazón y el talento deciden los momentos, la estadística y la economía definen las tendencias. En un mundial cada vez más abierto y complejo, la verdadera ventaja competitiva reside en comprender los números, las probabilidades y la lógica que rige, en silencio, el destino de las naciones en la cancha mucho antes de que ruede el balón.
Autor
Ignacio Ibarra López es profesor del Departamento de Economía, de la Escuela de Ciencias Sociales y Gobierno, del Tec de Monterrey. Es Doctor en Economía por la Universidad de las Américas. Mentor en la iniciativa Reach Alliance del Tec de Monterrey y la Universidad de Toronto. Investigador en FAIR Research Center. Especialista en Economía, Inteligencia Artificial y Ciencia de Datos, con publicaciones científicas en revistas arbitradas internacionales sobre Modelos de evaluación en política pública, Análisis de propuestas de reforma en materia fiscal y Modelos para detección de fraude en procesos electorales.





