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Estudiar matemáticas te da libertad: Claudia Rangel 

Desde hace más de 17 años se dedica a la investigación en medicina genómica, donde desarrolla modelos para interpretar resultados.
Claudia Rangel, profesora investigadora de la Escuela de Ingeniería y Ciencias del Tecnológico de Monterrey, campus Querétaro
En la secundaria descubrió su amor por las matemáticas, hoy Claudia Rangel es profesora investigadora de la Escuela de Ingeniería y Ciencias del Tecnológico de Monterrey, campus Querétaro. (Ilustración: Blair Frame)

Desde los 14 años, Claudia Rangel supo que quería ser matemática. Su maestro de álgebra de tercero de secundaria no dejaba que sus estudiantes usaran lápiz ni papel: todos los ejercicios debían resolverse ejercitando su memoria y solo podían sentarse quienes respondieran correctamente. 

Esto para Claudia fue un reto: “No me quería quedar parada”, cuenta en entrevista para TecScience. Fue así que comenzó a disfrutar de la materia, “para mi era todo un gusto sentarme a resolver una matriz, pasar toda la tarde haciendo ‘mates’”.  

Hoy Claudia Rangel es profesora investigadora de la Escuela de Ingeniería y Ciencias del Tecnológico de Monterrey, campus Querétaro. Estudió la licenciatura en matemáticas en la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) y la maestría y doctorado en matemáticas en Claremont Graduate University, en California. 

Desde hace más de 17 años se dedica a la investigación en medicina genómica, donde el trabajo de matemáticas y matemáticos es esencial, pues los datos genómicos son muy grandes y complejos, por lo que se necesitan personas que puedan “desarrollar nuevos métodos matemáticos y estadísticos, estrategias, que sepan de cómputo, que puedan desarrollar algoritmos e interpretar los resultados”. 

“Las matemáticas me han hecho sentir poderosa”: Claudia Rangel. (Ilustración: Blair Frame)

¿De qué vas a vivir?

Claudia recuerda que cuando le dijo a su papá que quería estudiar matemáticas, la respuesta que recibió fue “¿Y de qué vas a vivir?”. Pero a ella nunca le han faltado oportunidades laborales ni de crecimiento profesional. 

“Cuando estudias matemáticas te enseñan a pensar, a desarrollar una mente analítica, a visualizar, a analizar, a cuestionar, a tratar de entender con todas nuestras fuerzas de qué se trata un problema, y todo esto son habilidades que se requieren para que seas buena en tu trabajo, independientemente de cuál sea”, nos dice. 

“Por eso, creo que si estudias matemáticas, te puedes dedicar al campo de trabajo que quieras, ya sean ciencias sociales, derecho, medicina, medio ambiente, finanzas, o donde quieras, pues tu trabajo debes contextualizarlo. Esto te da mucha libertad”, añade. 

Para Claudia las matemáticas han sido una fuente de placer, de trabajo, y también de empoderamiento. La sensación de poder resolver problemas y encontrar soluciones “me ha hecho sentir poderosa”.  

¿Qué le dirías a niñas o mujeres que quieren estudiar o dedicarse a las matemáticas? 

El impacto se puede ver en −prácticamente− en todo lo que hacemos, así que tienes ese poder de impacto. Mientras más mujeres estudien matemáticas, la brecha de desigualdad de género comienza a acortarse, pues tienes la capacidad de pensar diferente, además, considero que te da seguridad en ti misma. Esto es la receta para el éxito en cualquier ámbito laboral.  

¿Consideras importante que haya cada vez más mujeres matemáticas? 

Absolutamente. Yo, por ejemplo, antes tenía puros estudiantes hombres. Hoy tengo puras estudiantes mujeres. Esto es porque doy clase en posgrado y me ven que empiezo a hablar de mi mundo, de las matemáticas, de los datos. Perciben que esto es alcanzable.  

Es decir, ¿que más mujeres en matemáticas inspiran o alientan a otras mujeres? 

Sí.  

Sobre su historia en el Tec de Monterrey

¿Tienes algún proyecto actualmente que te emocione de manera particular? 

Hay varios proyectos en el Tec que se acaban de aprobar la semana pasada. Uno de ellos es sobre el envejecimiento, que va desde cuestiones como células y falta de colágeno, a enfermedades asociadas con el envejecimiento. Lo que yo quiero hacer dentro de este proyecto es estudiar enfermedades neurodegenerativas en términos de envejecimiento. También hay un proyecto sobre el microbioma, las infecciones vaginales y su relación con los partos prematuros, que me parece muy interesante.  

¿Cómo llegaste al Tec? 

Cuando regresé a México [en 2006] me incorporé en el Instituto Nacional de Medicina Genómica (INMEGEN), que está en la Ciudad de México casi enfrente del Tec de Monterrey. Me invitaron a dar charlas, pláticas y así me comenzaron a buscar estudiantes del Tec a quienes recibí en el INMEGEN en una estancia. Quedé encantada con esos dos muchachos y fue cuando conocí las capacidades de entrenamiento del Tec.

Comencé a dar la clase de informática ahí, con la mira de traer más estudiantes a mi laboratorio. Y un día, cuando decidí migrar fuera de la Ciudad de México, me metí a su bolsa de trabajo y encontré el puesto en el que me encuentro actualmente.  

Además de las matemáticas y la investigación, ¿qué otras pasiones tienes? 

Los perros. Tengo cuatro perrhijos. Cuando no estoy haciendo ciencia, simplemente estoy jugando con mis perros o rescatando perros. En mi camioneta tengo todo el kit para rescatar o ayudar a perros de la calle.  

Algunos de los perrhijos de Claudia Rangel. (Foto: Cortesía Claudia Rangel)

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Autor

Alejandra Ortiz-Medrano