Para 2030, se estima que la mitad de los adultos en Estados Unidos vivirán con obesidad. En México, las cifras siguen una tendencia similar. Pero lo que más preocupa a Carolina Solís-Herrera, endocrinóloga de la Universidad de Texas en San Antonio, es que menos del 5% de los pacientes reciben tratamiento y que, en promedio, los médicos esperan entre cinco y siete años antes de abordar el problema.
“Hay que tratarla inmediatamente, como si estuviera viendo un infarto”, dijo la especialista durante el Congreso Internacional de Investigación sobre Obesidad del Tecnológico de Monterrey.
Tras su conferencia, habló con TecScience sobre cómo la obesidad dejó de ser una enfermedad asociada únicamente a adultos, por qué la obesidad, la diabetes y la enfermedad cardiovascular forman parte de un mismo síndrome, y cómo una nueva generación de medicamentos podría cambiar el rumbo de esta pandemia.

La obesidad ya no es una enfermedad exclusiva de adultos
Para Solís-Herrera, uno de los cambios más preocupantes es el aumento de obesidad en niños y adolescentes. “Desafortunadamente, la obesidad ya no es una enfermedad de adultos”, explicó.
La especialista destacó que ya existen medicamentos aprobados para pacientes mayores de 12 años y subrayó la importancia de intervenir desde edades tempranas, no solo para prevenir complicaciones metabólicas futuras, sino también por el impacto emocional y psicológico. “Durante la adolescencia hay mucho estigma, mucho bullying, mucha dismorfia psicológica, sobre todo en las niñas”, dijo.
La endocrinóloga recordó que la obesidad tiene un fuerte componente genético y metabólico, por lo que no puede reducirse a una supuesta falta de disciplina o voluntad. “Si 60 u 80% de sus genes le dicen: ‘Tienes hambre, come, absorbe muchísimas calorías y quema muy poquita energía’, no es culpa de ella”, explicó.
Cómo el estigma sigue afectando a pacientes con obesidad
Solís-Herrera señaló que los efectos psicológicos de la obesidad siguen siendo poco discutidos, a pesar de estar profundamente relacionados con la autoimagen y la presión social. “Hay mucho estigma todavía en las personas con sobrepeso y obesidad”, afirmó.
También señaló la influencia de los medios de comunicación y los estándares estéticos en la percepción corporal desde edades tempranas. Sin embargo, considera que hoy existe una mayor comprensión científica de la enfermedad.
“Ya hay mucho más entendimiento de por qué se genera la obesidad y que no es un problema de falta de fuerza de voluntad”, dijo. “Es un problema genético crónico inflamatorio que necesita medicamento a largo plazo”.
La relación entre obesidad, diabetes y enfermedad cardiovascular
Durante su conferencia, Solís-Herrera insistió en que la obesidad no debe entenderse como una condición aislada, sino como el origen de múltiples enfermedades. “Está involucrada con más de 200 complicaciones”, explicó, entre ellas diabetes, enfermedad renal, cáncer, Alzheimer y enfermedades cardiovasculares.
La causa principal de muerte asociada sigue siendo la enfermedad cardiovascular, por lo que intervenir temprano puede prevenir años de daño metabólico acumulado.

Qué cambió con los agonistas de GLP-1
Durante décadas, los tratamientos para la obesidad ofrecían resultados limitados y efectos secundarios importantes. Para Solís-Herrera, eso cambió con la llegada de los agonistas de GLP-1. “El cambio de mentalidad viene con los nuevos medicamentos que salieron en los últimos diez años”, explicó.
Según la especialista, los tratamientos anteriores lograban pérdidas de peso de entre 5 y 7%, pero podían tener efectos adversos importantes, desde potencial adictivo hasta riesgos teratogénicos.
Los nuevos medicamentos, en cambio, han mostrado mejores resultados clínicos y un perfil de seguridad más favorable cuando se administran gradualmente.
La pandemia de COVID-19 también modificó la percepción médica sobre la obesidad. “Nos dimos cuenta de que los pacientes completamente sanos, pero con obesidad, eran los que más se enfermaban y terminaban en cuidados intensivos”, recordó.
Para la investigadora, esto confirmó que la obesidad también funciona como un factor de riesgo inflamatorio capaz de agravar otras enfermedades.
“No hay medicamentos mágicos”
Aunque reconoce el potencial de estas nuevas terapias, Solís-Herrera advierte que no deben verse como soluciones rápidas. “No hay medicamentos mágicos”, dijo.
Explicó que, al igual que ocurre con tratamientos para hipertensión o diabetes, los medicamentos contra la obesidad requieren seguimiento a largo plazo. “Si usted toma el medicamento para la obesidad a largo plazo y mantiene un buen peso, seguramente no va a desarrollar las complicaciones asociadas a la obesidad”.
Por qué los médicos siguen tratando tarde la obesidad
Otro de los temas centrales de su conferencia fue el síndrome cardio-renal-metabólico: la conexión entre obesidad, diabetes, enfermedad renal y enfermedad cardiovascular.
Para Solís-Herrera, uno de los mayores problemas es que la medicina sigue tratando las consecuencias antes que la causa. “Eso se llama inercia terapéutica”, explicó.
Según la especialista, muchos pacientes llegan con hipertensión, apnea del sueño o diabetes, pero el tratamiento rara vez aborda de inmediato el exceso de peso que detonó esas condiciones. “El índice de masa corporal promedio en donde los médicos empiezan tratamiento es 37”, dijo. “Nosotros estamos hablando de 27 con una complicación, o 30”.
Esperar cinco o siete años para intervenir, agregó, permite que aparezcan complicaciones cardiovasculares, metabólicas y renales que pudieron prevenirse.
La importancia de validar a los pacientes
Solís-Herrera también habló sobre la dificultad que enfrentan muchos pacientes para pedir ayuda. “A veces a los pacientes les da pena porque sienten que es culpa de ellos”, dijo.
Por eso, considera fundamental que los médicos validen primero la experiencia del paciente y expliquen que la obesidad no es resultado de flojera o falta de disciplina. “Cuando uno valida al paciente y le explica que no es su culpa y que hay terapias muy efectivas, ahí es cuando vamos a poder hacer una diferencia importante en el curso de esta enfermedad”.
¿Te interesó esta historia? ¿Quieres publicarla? Contacta a nuestra editora de contenidos para conocer más: marianaleonm@tec.mx






