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¿Menos guardias significan mejores calificaciones de los residentes?

Un estudio de TecSalud encontró que los residentes con guardias cada cuatro días obtuvieron mejores calificaciones académicas que aquellos con guardias cada tres días. Sin embargo, no evaluó cómo influye este esquema en su experiencia quirúrgica.
Mujer con cabello largo y un estestoscopio, vistiendo bata blanca, colocando el estetoscopio sobre un paciente
El estudio analizó las calificaciones de 63 residentes de Cirugía General durante un periodo de 10 años, en dos áreas: el currículo académico (que evalúa conocimientos teóricos) y la actividad clínica (que considera el razonamiento, las habilidades quirúrgicas y la atención de pacientes). (Foto: Getty Images)

Por Mauricio González-Urquijo

La palabra residente conserva una huella muy literal del origen de esta forma de entrenamiento para los profesionales de la salud. A finales del siglo XIX y principios del XX, los médicos jóvenes que se especializaban vivían o “residían” dentro del hospital o en alojamientos cercanos. 

De ahí surgieron también expresiones como house staff: eran los médicos “de la casa”, disponibles para seguir al paciente desde su ingreso hasta el alta. Aunque hoy los residentes ya no suelen vivir en los hospitales, el nombre recuerda un modelo construido alrededor de la presencia casi permanente. 

Hablar de sus jornadas laborales implica, por tanto, revisar cuánto de esa tradición sigue siendo útil y cuánto debe adaptarse a la medicina actual.

Las guardias forman parte esencial de la residencia médica. Durante ellas, los futuros especialistas atienden urgencias, toman decisiones clínicas y desarrollan habilidades que difícilmente pueden aprenderse en un salón de clases. Sin embargo, trabajar durante jornadas prolongadas y con poco tiempo de recuperación también puede producir fatiga, disminuir la concentración y dificultar el aprendizaje.

Encontrar un equilibrio entre la formación clínica y el bienestar de los residentes es un reto internacional. En Estados Unidos, la jornada de los médicos residentes está limitada a 80 horas semanales; en la Unión Europea, a 48, y en Japón, a 60. 

En México, una regulación publicada la Norma Oficial Mexicana (NOM) en 2022 estableció que los residentes no deben realizar más de dos guardias de 24 horas por semana, deben tener al menos tres días entre ellas y no deben superar las 80 horas semanales.

¿Disminuir la frecuencia de las guardias realmente mejora el aprendizaje? Para explorar esta pregunta, se realizó el estudio Impact of 24-hour call frequency (every 3rd vs every 4th day) on academic performance of general surgery residents, y se publicó la experiencia del programa de residencia de Cirugía General del Tecnológico de Monterrey, en la revista The American Journal of Sugery.

Comparando dos sistemas de guardias

En marzo de 2020, el programa de residencia modificó su organización de guardias. Antes, los residentes realizaban una guardia de 24 horas cada tercer día, un esquema conocido como ABC, equivalente a cerca de 92 horas de trabajo por semana. Después del cambio, las guardias se realizaron cada cuarto día, o ABCD, con una carga estimada de 84 a 85 horas semanales y periodos más largos de recuperación.

Se realizó un estudio retrospectivo con 63 residentes que completaron los cinco años de la especialidad, durante los últimos 10 años. De ellos, 33 se formaron bajo el esquema ABC y 30 bajo el ABCD. En total, se analizaron 1,140 calificaciones correspondientes a dos áreas: el currículo académico, que evalúa conocimientos teóricos mediante exámenes, y la actividad clínica, que considera razonamiento, habilidades quirúrgicas y atención de pacientes.

Para evitar que las diferencias se explicaran únicamente por otras características, el análisis estadístico tomó en cuenta la edad, el sexo, el avance de cada residente dentro del programa, el tipo de curso y el periodo de la pandemia de COVID-19. También se consideró que cada residente aportó múltiples calificaciones a lo largo de su formación.

Menos guardias, mejores resultados

Los residentes bajo el sistema ABCD obtuvieron calificaciones más altas en el currículo académico: una mediana de 88.57 puntos, frente a 85.50 en el grupo de guardias ABC. En las calificaciones clínicas, los residentes del sistema ABC alcanzaron una mediana ligeramente superior, 93 frente a 91.57, pero esta diferencia no fue estadísticamente significativa. Tampoco hubo una diferencia significativa en el promedio global sin ajustar.

La principal diferencia apareció al analizar todas las calificaciones a lo largo de la residencia y ajustar los resultados por las demás variables. En este modelo, el esquema ABCD se asoció con un aumento promedio de 3.93 puntos respecto al ABC. Además, ambos grupos mejoraron conforme avanzaron los semestres, como sería esperable durante un proceso de formación.

Estos resultados sugieren que disponer de más tiempo entre guardias puede favorecer el aprendizaje. Una posible explicación es que los residentes tengan mayores oportunidades para dormir, recuperarse y estudiar. Sin embargo, nuestro estudio no midió directamente el sueño, la fatiga, el estrés ni el tiempo dedicado al estudio, por lo que estos mecanismos todavía deben investigarse.

Investigar la educación médica

Uno de los principales argumentos contra la reducción de horas laborales es que podría disminuir la exposición a pacientes y procedimientos. Nuestro estudio no incluyó el número de operaciones realizadas ni evaluó directamente la competencia quirúrgica. Por ello, no podemos concluir si el cambio de guardias modificó la experiencia práctica.

Además, se trata de un análisis retrospectivo realizado en una sola institución. La coincidencia temporal entre la modificación del horario y la pandemia dificulta separar completamente ambos fenómenos, aunque el análisis se ajustó según el periodo pandémico. Los resultados muestran una asociación, pero no prueban que el sistema ABCD haya causado por sí solo la mejoría académica.

Aun con estas limitaciones, el estudio aporta evidencia obtenida durante diez años de formación y con registros académicos completos. También plantea una lección relevante: organizar mejor las guardias no necesariamente debilita el aprendizaje y podría fortalecerlo.

Realizar investigación en educación médica y quirúrgica permite convertir experiencias y percepciones en evidencia medible. Las leyes que regulan las residencias no deberían sustentarse únicamente en la tradición o en la idea de que trabajar más siempre significa aprender más. 

Es necesario evaluar de forma conjunta el desempeño académico, la experiencia quirúrgica, las competencias clínicas, el bienestar de los residentes y la seguridad de los pacientes. 

Con datos tangibles, las instituciones y las autoridades pueden ajustar las jornadas, la frecuencia de las guardias y los periodos de recuperación de manera equilibrada. Así, cada reforma puede convertirse en una oportunidad para construir residencias más seguras, humanas y efectivas, sin sacrificar la excelencia en la formación.

Referencia principal

Mauricio Gonzalez-Urquijo, Alfredo Verastegui, Diego Maldonado, et al. Impact of 24-hour call frequency (every 3rd vs every 4th day) on academic performance of general surgery residents, The American Journal of Surgery, Volume 262, 2026,117211, ISSN 0002-9610,

Autor

Mauricio González-Urquijo. Profesor e investigador de la Escuela de Medicina y Ciencias de la Salud del Tecnológico de Monterrey y miembro del Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores, Nivel I. Es especialista en Angiología y Cirugía Vascular por la Pontificia Universidad Católica de Chile y cuenta con entrenamiento avanzado en cirugía endovascular de la aorta por la Universidad McGill, en Montreal, Canadá. Cuenta con un doctorado en Ciencias Clínicas y desarrolla investigación en cirugía vascular y educación médica.

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